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Historia del Egipto Faraónico
 
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 El MARMORISTA DE CARRARA

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Aketaton



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MensajeTema: El MARMORISTA DE CARRARA   Dom Abr 10, 2016 7:11 am

El MARMORISTA DE CARRARA


La hija del artesano italiano Romanin narra La apasionante historia de la familia cuando se cumplen 50 años del traslado de Abu Simbel


El templo de Abu Simbel fue construido por Ramsés II e iniciado a principios de su reinado. El templo se encontraba totalmente recubierto por la arena hasta el año 1813 cuando J.L. Burckhardt encontró el busto de uno de los colosos. En 1815 Belzoni, después de quitar gran cantidad de arena, descubrió la puerta de acceso. Entre 1964 y 1968 fue desmontado y trasladado de su emplazamiento original, como consecuencia de las obras de construcción de la gran presa de Asuán.

El templo de Ramsés II en Abu Simbel era uno de los monumentos de Nubia amenazados por la construcción de la presa de Asuán, por lo que el gobierno egipcio y la Unesco se pusieron manos a la obra para buscarle una ubicación más segura. En permanente oscuridad las figuras sólo se iluminan dos veces al año (21 de febrero, aniversario del nacimiento de Ramsés II, y 22 de octubre, día de su coronación), por acción de la luz solar que penetra hasta el fondo del templo.

¿Cómo fue el traslado del templo a su emplazamiento actual? El gran templo de Abu Simbel está situado a 122 metros sobre el nivel del mar, y el pequeño, el de la Reina Nefertari, a sólo 120 metros. Esto significa que el nivel de agua del nuevo depósito de Asuán, inundaría los templos antes de que se pudiera transportarlos a otro lugar de no tomarse una serie de medidas especiales de protección. Varios países con la colaboración de la Unesco colaboraron en esta empresa. Se optó por el desmontaje y corte de los monumentos en bloques de piedra que no pesaran más de treinta toneladas y que, pudiendo ser transportados al nuevo lugar en donde se habría de erigir. La difícil operación se llevó a cabo en varias etapas. Así hubo que cortar cada monumento en bloques, almacenarlos y trasladarlos al nuevo emplazamiento. Ciento trece países enviaron dinero, hombres y tecnología para salvar el monumento. Una particular presencia en este trabajo tuvieron entre 1963 y 1968 los artesanos del mármol de la ciudad de Carrara. Los marmolistas de Carrara que se desplazaron, mostraron las técnicas que se utilizaban para el corte de los bloques de mármol, aplicándolas a los templos. Los dos templos de Abu Simbel se desmontaron bloque a bloque, reconstruyéndose luego a 65 metros más de altura y a 300 metros más atrás de su ubicación actual.

Por su pericia fueron seleccionados algunos profesionales con los hermanos Romanin.

A cambio de la ayuda Egipto cedió el templo de Ellesiya a Italia; el de Debod a España; el de Dendur a Estados Unidos; y el de Taffa a Holanda.

El testimonio de Romanin

Esta enorme empresa es la historia también la de muchos hombres y sus familias que permitieron con su esfuerzo que estos bellos templos sigan contemplándose con todo su esplendor hoy en día.

En todos estos años he vivido con la muerte en el corazón. Abu-Simbel se llevó a mi padre cuando tenía solo dos años, dejándome un vacío inmenso. Mi padre, Giovanni Romanin, nació el 4 de mayo de 1909 a Forni Avoltri, un pueblo en la provincia italiana de Udine. Por la necesidad de trabajo mi padre y mi tío Virginio se vieron obligados a ir a trabajar a África. En los años 30 fueron a Etiopía, y en Adis Abeba vivieron 13 años.
Al regreso de Etiopía mis padres se conocieron y formaron una familia. Cuando yo era pequeña mi tío y mi padre, como especialistas de trabajo del mármol tuvieron la propuesta de un contrato en Egipto: el traslado del templo de Abu-Simbel.

Mi padre y mi tío trabajaron durante varios años en el tallado y traslado de los enormes templos ramésidas. Formaron parte de un equipo internacional de científicos, ingenieros y talladores que han dejado al mundo estos enormes monumentos majestuosos en el confín de las tierras de Egipto.

De todos los trabajadores que participaron en aquella magna obra hubo un triste suceso que afectó a la historia de mi familia y cómo no, al desarrollo de aquel trabajo: Giovanni, mi padre, el 16 de julio de 1966 sufre un infarto que obligó a dejar la cantera del templo y ser trasladado al hospital de Asuán. Desgraciadamente no llegó a tiempo y falleció en el trascurso de los días siguientes. Su cuerpo fue repatriado y mi tío Virginio regresó con él. Fue el único incidente de aquella vasta empresa. A pesar de las condiciones extremas de trabajo y calor durante cuatro años no hubo más incidentes mortales.

Crecí con un vació por la ausencia paterna, y el silencio familiar ante aquella trágica pérdida, quise conocer la historia de primera mano en la tierra de los faraones. Poco a poco fui recabando información sobre su vida, y al ver crecer a mi hija y su relación con su padre, me situaba en cierta forma en la ausencia de su vida en mi historia. Un día mi hija Guendolina me regaló un viaje para conocer los templos ramésidas y poder reencontrarme con mi historia. Este hecho se materializó en Pascua de 2014 ¡Cuántas emociones!

Con la nave Semirad en un crucero por el lago Nasser llegué con mi marido ante la majestuosidad de la fachada de los speos. Mientras el guía Walid, explicaba con detalle la historia de aquella hazaña yo revivía en mi mente el trabajo de mi progenitor.

No pude contener las lágrimas, y sentí que pronto debía volver. Unos meses más tarde en noviembre del mismo año vuelvo al Valle del Nilo. Esta vez sola: debía buscar la paz en mi alma.

En Asuán residí en casa de la familia de un querido amigo, Mido. Cuando llegué de nuevo delante del templo parecía vivo tras el espectáculo nocturno de luz y sonido. Aquella noche dormí en un hotel nubio, que conservaba los antiguos casetes musicales de los trabajadores del templo. Parte de la serenidad nocturna de aquel desierto, la pasé en la terraza frente a la majestuosidad del templo. Mi alma se encontró con el trabajo inmenso que dejó mi padre en aquella tierra y en cierta forma se curó. Cuando Mido me vino a buscar no quise ya regresar al templo, había encontrado la paz con mi padre, él estaba conmigo.

Siguiendo mi pasión por Egipto, leyendo un artículo en la web, encontré unas líneas de la arqueóloga María Luz que hablaba del fallecimiento del profesor Donadoni, ya centenario. Este nombre mi vino a la mente de haberlo escuchado a menudo en mi infancia a mi familia. Me puse en contacto con ella al ver que era egiptóloga para ver si podía, de alguna manera ayudarme a cerrar el círculo de mi vida. Me supo escuchar y dar confianza para escribir estas líneas en la que relato mi historia y el recuerdo de mi padre.

¿Quién me habría dicho que iba a contar mi historia?; Lo he hecho, y escribiendo el recuerdo y el legado de mi padre, me he dado cuenta que ha sido un ser excepcional, valiente y decidido, que trabajó en una tierra que amó y en un proyecto excepcional, que nos puede servir de ejemplo.

En estos 50 años conmemorativos del traslado de los templo de Abu Simbel, quiero que esta historia sirva de homenaje a aquellos hombres como mi padre Giovanni y mi tío Virginio que con tanto esfuerzo participaron en esta hazaña. Gracias también a la profesora Mari Luz que ha hecho efectivo el recuerdo de mi padre.


http://www.diariodeleon.es/noticias/revista/marmorista-carrara_1060145.html
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Maat



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MensajeTema: Re: El MARMORISTA DE CARRARA   Lun Abr 18, 2016 12:23 am

gracias por el enlace
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