egiptomaníacos2007

Historia del Egipto Faraónico
 
ÍndicePortalFAQBuscarRegistrarseMiembrosGrupos de UsuariosConectarse

Comparte | 
 

 Cerámica, a fuego lento

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Maat



Cantidad de envíos : 10296
Fecha de inscripción : 17/06/2007

MensajeTema: Cerámica, a fuego lento   Dom Jul 20, 2008 12:51 am

Cerámica, a fuego lento



Las primeras piezas de barro se modelaron a mano con técnicas
que aún perduran en las escuelas de cerámica y en los talleres de los artesanos.
El ceramista, desde épocas primitivas tomaba la masa de arcilla y con sus manos
abría un hueco al centro usando sólo las yemas de sus dedos.

Primera
parte


E l término
cerámica proviene del griego keramos -arcilla-, y la palabra alfarería,
del árabe alfar; ambos conceptos son aplicables al trabajo alfarero, ya
que el primero es todo material de arcilla fisionable a determinada temperatura,
sin importar el tipo de tecnología utilizada; el segundo se aplica al trabajo de
barro, indiscriminadamente.


Aunque ningún pueblo
puede reclamar la paternidad de esta actividad que ha acompañado al hombre a lo
largo de la historia, varios estudiosos de la materia -como el mexicano López
Cervantes y el inglés Nelson, entre otros-, coinciden en afirmar que la
alfarería surgió en el Cercano Oriente, concretamente en Persia, Egipto y
Mesopotamia hacia el año 5000
a.C. La mayoría de las piezas antiguas encontradas tenían
un carácter predominantemente práctico, o eran diseñadas con fines utilitarios.
En Asia Central y en el cercano Oriente se utilizaban tuberías de drenaje y
caños de cerámica desde el año 2500 a.C. Los asirios y babilonios
usaban baldosas y ladrillos decorados con figuras pintadas, o modelos
barnizados, cientos de años antes de la Era Cristiana. Refiriéndonos
al continente Americano, la alfarería Chimú del Perú se ubica entre los años
2000 y 2500
a.C. Al mismo tiempo, en los valles del centro de México,
en el horizonte que llamamos preclásico, entre los años 1500 y
2000
a.C., aparecen las graciosas figuritas de Tlatilco y
Chupícuaro, esculpidas en un barro de excelente calidad y gran tecnología en su
cochura y construcción. Algunos historiadores han sugerido que el descubrimiento
de las virtudes de una arcilla horneada se debió a un simple accidente, algo así
como si una cesta cubierta de barro, para que fuera más útil
buscando contener semillas y granos, cayese a la hoguera y al quemarse,
sólo hubiera quedado la forma dura de la arcilla sancochada. Muchos de los
objetos encontrados tienen las “huellas” del decorado de una cesta. Las primeras
piezas de barro se modelaron a mano con técnicas que aún perduran en las
escuelas de cerámica y en los talleres de los artesanos. El ceramista, desde
épocas primitivas tomaba la masa de arcilla y con sus manos abría un hueco al
centro usando sólo las yemas de sus dedos, con ellos iba modelando poco a poco
la pieza siguiendo la voz indicativa de la materia húmeda y
dúctil. También utilizaba la técnica de churro, que consistía en ir enredando en
forma de espiral, rollos de un centímetro aproximadamente, que se unían por
medio de agua hasta levantar piezas de formas diversas, tanto ornamentales como
utilitarias. El invento del torno como herramienta de auxilio,
también se fue dando de manera independiente en varias partes del mundo. Los más
antiguos datan del año 3,500
a.C. Las primeras vasijas hechas con
arcillas gruesas que se encontraron en Egipto, eran jarros rojos con fondos
puntiagudos que se hacían con el fin de fijarlos en la arena del desierto; estos
no tenían decoraciones, pero sí un barniz impermeable llamado barniz azul
egipcio.


El desarrollo de la
alfarería griega es paralelo al apogeo de su comercio y se distinguió por la
elaboración de cerámica utilitaria. Las ánforas se utilizaban para transportar
los vinos y los granos. Estos recipientes se hacían por secciones en el torno y
posteriormente se unían. Su decoración sufrió muchos cambios en
cuanto a estilos debido a la influencia de las diversas culturas con las que
comerciaban; sin embargo, la constante en la forma, fue la figura humana, valor
estético fundamental en esta civilización. La alfarería romana tenía un carácter
más práctico que la griega. Los romanos diseñaron moldes para producir grandes
volúmenes de piezas como lámparas, jaulas, y hasta billetes de entrada a los
torneos de gladiadores, decoradas con figuras típicas de intereses sociales. Su
cerámica estaba orientada hacia la eficiencia y la producción; sin embargo,
también dejaron una cerámica exquisita proveniente de la cultura etrusca, que
había dominado Italia central durante 100 años: La cerámica bucero, en ella
predominaron las copas y vasos de arcilla negra sin pintar, con
formas delicadas e incisiones de gran valor artístico. No obstante la
riqueza de las manifestaciones artísticas de las culturas occidentales
primitivas, fue al Lejano Oriente a quien le tocó ocupar la cumbre de la
alfarería. En la Época de la dinastía china Sung (960-1279), la cerámica llegó a
su edad de oro; tanto en el gres como en la porcelana. Su belleza proviene de la
forma, el color, la textura y la aplicación de sus barnices. La
dinastía Ming (1368-1644) es también muy admirada, especialmente por la
porcelana azul y blanca, así como por las piezas policromadas con
brillantes colores. Para muchos chinos la porcelana era más preciada que el oro
o la plata, y de igual valor que el jade. Cuando se referían a dicha técnica,
era tanto su respeto que a sus ingredientes les llamaban: huesos y carne,
considerando la fabricación de la alfarería un acto divino que contaba con la
complacencia de los dioses. La alfarería del Japón y Corea también revestía
matices religiosos en la fabricación del Chawan (pequeño tazón) que se utilizaba
en la ceremonia del té. Estos tazones eran por lo general asimétricos y se
guardaban en cajas forradas con maderas preciosas. Los japoneses no pudieron
rivalizar con la porcelana china Ming que admiraban mucho, pero en el siglo XVII
se comenzó a fabricar una porcelana de una rara calidad: pasta excepcional,
perfección del esmaltado y concepción fuera de lo común de las
decoraciones. Esta porcelana se elaboraba en la provincia del clan “Nabeshima”,
es un estilo en sí misma: le mira y no espera más que el diálogo. Este clan de
alfareros fabricaba piezas exquisitas hechas de color blanco y azul, aplicando
los esmaltes sobre barniz y sometiéndolas a varias cocciones, lo que daba como
resultado piezas que se conocieron en el mundo entero. La porcelana blanquísima
del Japón del siglo XVII se producía en Arita, pueblo cercano al puerto de
Imari, de donde partían a Europa (principalmente a Holanda), piezas de
inigualable belleza que se conocen como: Cerámica Imari, valorada en el mundo
entero.





www. informador.com
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
 
Cerámica, a fuego lento
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Cerámica, a fuego lento
» Los ainos
» Casi todo lo subastado en eBay son reproducciones
» Ku-Art Artesánia en cerámica
» NOTICIAS DE ARQUEOLOGIA III

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
egiptomaníacos2007 :: 

OFF TOPIC

 :: Off Topic
-
Cambiar a: