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Historia del Egipto Faraónico
 
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 Jose en Egipto

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Maat



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MensajeTema: Jose en Egipto   Vie Dic 19, 2008 12:14 am

18.12.2008


José en Egipto: ¿historia o novela histórica?
Autor: Dr. Adolfo Roitman


Esta enseñanza de sabiduría también queda vinculada a la ``historia sagrada''. La providencia especial que Dios manifiesta a José, tiene como consecuencia el establecimiento de sus hermanos en Egipto y es garantía de que Dios seguirá guiándolos: ``Dios os visitará y os hará regresar de este país al país que él prometió con juramento a Abraham, Isaac y Jacob''.
La historia de José
Con la porción de la Torá de la presente semana (parashá ``Vayeshev'' [Génesis 37:1-40:23]) comienza la maravillosa y conmovedora historia de José que se extiende hasta el final del libro del Génesis (cáps. 37-50), a excepción de los capítulos 38 (``Historia de Judá y Tamar'') y 49 (``Bendiciones de Jacob''). Ciertamente, esta biografía del patriarca José es una de las piezas más logradas de la narrativa bíblica, en donde los artilugios literarios y la sofisticación psicológica de los personajes llegan a una de las máximas cumbres de la literatura universal.
Esta unidad literaria, que con toda probabilidad haya tenido un origen independiente antes de ser incorporada al presente contexto narrativo (la historia patriarcal), no fue escrita originalmente con el propósito de distraer a los lectores u oyentes, sino, según palabras de R. de Vaux ``también quiere enseñar. Se parece a la antigua literatura sapiencial. La longanimidad de José (cf. Proverbios 14:29; 15:18), su olvido de las ofensas (cf. Proverbios 24:29), su castidad (cf. el tema sapiencial de la ``mujer extranjera''), hacen de él un modelo imitable. La humildad de José es la que le conduce a los honores, según se dice en Proverbios 15:33; 22:4. Pero el fundamento de la humildad es el temor de Dios (cf. Proverbios 15:33), y José ``teme a Dios'' (Génesis 42:18), es sumiso a su voluntad. Porque, pese a todas sus apariencias profanas y a sus relaciones con la sabiduría oriental, esta vieja sabiduría israelita es religiosa. ``Yahvé dirige los pasos del hombre'', dice Proverbios 20:24. En la historia de José, Dios no se aparece ni habla, como lo hace en las historias de los patriarcas; pero guía todos los acontecimientos.
La clave de este largo relato se nos da en Génesis 45:8: ``No fuisteis vosotros quienes me enviasteis aquí'', y en Génesis 50:20: ``El mal que pretendíais hacerme lo convirtió Dios en bien''. Estos dos textos expresan claramente la lección que en el relato sólo estaba implícita. Esta enseñanza de sabiduría también queda vinculada a la ``historia sagrada''. La providencia especial que Dios manifiesta a José, tiene como consecuencia el establecimiento de sus hermanos en Egipto y es garantía de que Dios seguirá guiándolos: ``Dios os visitará y os hará regresar de este país al país que él prometió con juramento a Abraham, Isaac y Jacob''. Son las últimas palabras de José (Genésis 50:24)'' (Historia antigua de Israel [Madrid: Ediciones Cristiandad, 1975] I, págs. 293-294). (Nota: Las cualidades narrativas excelsas del relato, el tema central del advenimiento de José al poder y la clave teológica de la historia recuerdan llamativamente los rasgos literarios y el mensaje teológico del libro bíblico de Ester. Sin embargo, y a diferencia de la biografía de José, el tema de la providencia divina aparece totalmente velado e implicado en Ester, hasta el punto de que el mismo nombre de Dios no es mencionado en esta última obra.)

El trasfondo egipcio del relato
La historia de José se caracteriza por presentar numerosos detalles provenientes de la cultura egipcia. Un ejemplo en este sentido es el relato de José y la esposa de Putifar (Génesis 39:1-20), que encuentra su paralelo notable en la obra egipcia ``el cuento de los dos hermanos''. Como su gemelo bíblico en que José se mantuvo fiel a su dueño (vv. 7-9), también aquí el hermano se negó a traicionar a su hermano: ``Para mí eres como una madre y tu marido es un padre para mí, porque me ha educado él, que es mayor. ¿Acaso no comprendes lo horrible que es eso que me has propuesto? No vuelvas a decirlo y yo no se lo contaré a nadie ni nadie lo sabrá de mi boca'' (César Vidal Manzanares, Cuentos del Antiguo Egipto [Barcelona: Ediciones Martínez Roca, 1998] p. 129). Y al igual que la seductora insatisfecha acusó falsamente al justo José de intentar violarla (vv. 11-20), también en el cuento egipcio la mujer acusó gratuitamente al hermano menor de querer acostarse con ella: ``Conmigo no ha hablado nadie más que tu hermano menor. Cuando vino a buscar el grano, como me encontró sola, me dijo: Ven, vamos a acostarnos juntos un rato. Ponte tu mejor vestido. No quise escucharle y le dije: ¿Acaso no soy una madre para ti y tu hermano mayor no es para ti como un padre?. Entonces se asustó y me golpeó para que no dijera nada'' (idem, p. 130).
Otro paralelo notable lo encontramos en el tema de la ascensión de José al poder. Ya que al igual que la versión bíblica (41:37-45), las fuentes egipcias nos cuentan sobre otros semitas que hicieron carrera en Egipto. En este sentido, un buen ejemplo es la tumba hallada en Amarna de un tal Tutu, que acumuló entre muchos el título de chambelán de Amenofis IV-Akhenatón, o el caso del semita Yanhamu encargado de los graneros reales. Y como en el caso de José que fue llamado por el Faraón con el nombre egipcio Safnat Paneaj (= ``Dios dice que esté vivo''), el semita Benazén, oriundo de Ziribashani, en Transjordania del norte, recibió dos nombres egipcios: Ramsés-em-per-Ra, que le habría sido dado por Ramsés II, y Miri-unu.
Pero el caso del nombre egipcio de José es sólo uno de los muchos nombres en el relato que tienen su origen en la onomástica egipcia: Putifar (= ``Regalo de Ra''); Asnat (= ``Propiedad de la diosa Neit''). Y si a ello le sumamos la referencia a la práctica de embalsamamiento de Jacob y José (50:3-3, 26), la ceremonia de nombramiento de José como alto funcionario (41:42-43) o los detalles de la reforma agraria (47:13:26), queda claro que el autor bíblico tenía un conocimiento altamente calificado de la sociedad y cultura egipcia. (Nota. Para más ejemplos, ver de Vaux, op. cit., págs. 294-305. Sin embargo, en algunos casos es posible constatar que el autor israelita adoptó ciertos elementos a su realidad palestinense. Según J. Briend, ``así, en el sueño del faraón, las espigas son agostadas por el viento del Este [Génesis 41:23-27]; pero si el redactor hubiera conocido mejor el clima de Egipto habría debido hablar del viento del Sur'' [El mundo de la Biblia; A. Lemaire ed.; Madrid: Editorial Complutense, 2000; p. 342.])
Esta sección ``etnográfica'' del libro de Génesis, tan excepcional en la literatura bíblica, recuerda la famosa descripción de Egipto presente en el segundo libro de las Historias de Heródoto de Halicarnaso (siglo V a.e.c.), en donde el gran historiador griego describía con lujo de detalles la topografía del país, las costumbres civiles y religiosas (como el caso de la creencia en los animales sagrados y los métodos de embalsamamiento de cadáveres), o el método de la construcción de las pirámides. Pero a diferencia de Heródoto, cuyo interés original fue presentarle al lector una descripción ``fidedigna`` de la sociedad y cultura egipcia a la usanza de la ciencia etnográfica (originalmente desarrollada por los mismos griegos), el relato bíblico, a pesar de su llamativa curiosidad respecto de las instituciones, costumbres y modo de gobierno, usó los elementos egipcios más bien como simple decorado de su trama narrativa, sin un propósito científico manifiesto por conocer al ``Otro''.
¿Historia o novela histórica?
Los historiadores y biblistas evaluaron en distintas formas la presencia de estos elementos egipcios en la historia de José. En un caso, esta información fue vista como prueba de la autenticidad de la historia: ``el relato bíblico de la historia de José y de la permanencia de los hijos de Israel en Egipto procede de esa época de gran turbulencia en que el Nilo se hallaba bajo la soberanía de los hyksos'' (W. Keller, Y la Biblia tenía razón [Barcelona: Ediciones Omega, novena edición, 1961] págs. 101-102. Ver también I. Finkelstein y N. Silberman, La Biblia desenterrada [Madrid: Siglo XXI de España Editores, 2003] cap. 2; I. Knohl, The Bible¨s Genetic Code [Or Yehuda: Kinneret, Zmora-Bitan, Dvir, 2008] cap. 2 [en hebreo]). (Nota: Los hicsos fueron un pueblo de origen semita [¿hurritas? ¿amoritas? ¿cananeos?], que gracias a la posesión de avances tecnológicos significativos, a saber: la introducción del arco compuesto, la armadura de escamas de bronce, las dagas y espadas curvas de bronce, la utilización del caballo y los carros de guerra, usurparon el control político de Egipto entre los años 1700-1550 a.e.c., estableciendo su capital en la ciudad de Avaris situada en el delta del Nilo.) Ciertamente, la teoría de los hicsos tiene una larga historia, ya que el historiador judío Flavio Josefo (segunda mitad del siglo I e.c.) fue el primero en vincular a este pueblo ``de pastores'' (a partir de la tradición sobre ellos en la obra del historiador egipcio Manetón [siglo III a.e.c.]) con la historia de José y sus hermanos (cf. Contra Apión I, 14-15).
En esta misma dirección, afirmaba el renombrado biblista y arqueólogo R. de Vaux que la tradición acerca de José ``debe tener un fundamento histórico. No hay razón alguna para dudar de que un personaje llamado José haya existido de hecho''. (Historia antigua de Israel, op. cit. P. 308).
Sin embargo, a diferencia de la posición mencionada más arriba, de Vaux consideraba que las fuentes a disposición de los estudiosos no permiten fijar con certeza el contexto histórico preciso de la historia: ``En resumen, los documentos extrabíblicos hacen probable la venida de un semita llamado José, quien, de esclavo que era, pasó a desempeñar altas funciones; hacen igualmente verosímil el asentamiento de un grupo de semitas, emparentado con José, en el delta, es decir, lo esencial de la historia de José y sus hermanos. Pero estos documentos no permiten determinar la fecha de José ni de la venida de sus hermanos'' (idem, p. 311). Pero a pesar de la dificultad de fijar su contexto histórico real, de Vaux llegó a la conclusión que la historia de José habría sido compuesta en la época del reinado de Salomón, ``en que nació en Israel la literatura sapiencial, en que este pueblo se abrió al influjo de la cultura extranjera, especialmente a la de Egipto, y en la que se escribió la primera gran obra literaria de Israel, la historia de sucesión al trono de David (2 Samuel 9-1 Reyes 2), que se puede comparar en calidad con la historia de José'' (idem, p. 294).
Otra línea de interpretación es la adoptada por G. Coats, quien aceptando la datación salomónica del relato, distingue metodológicamente entre dos conceptos distintos e inconfundibles: ``historia'' y ``literatura'': ``Sin embargo, es importante notar que ninguno de los documentos del segundo milenio menciona a José y a sus hermanos por nombre. Los documentos sirven sólo para establecer que la historia de José construye su trama con una cuidadosa atención hacia los detalles culturales de un período particular. La historia emplea la verosimilitud histórica de manera efectiva. Pero la descripción efectiva de una cultura que existió de manera real no establece la historicidad de los eventos y personalidades expuestos en la novela de José, ni tampoco los niega. El relato tiene valor como relato, no como un objeto que lleva a la audiencia por detrás de la narración a otra realidad tal como los eventos históricos, reales, que implican a José, sus hermanos y su padre. El mismo caso se puede formular acerca de la definición del género literario del relato. Definir el relato como una novela no implica que la descripción de los eventos de la trama sea simplemente ficción. Nada en la designación del género niega la posibilidad de que la estructura de la trama refleje eventos históricos. Pero la designación del género no permite al crítico ir más allá del relato con el propósito de reconstruir el proceso de la historia'' (art. ``Joseph, son of Jacob'', en: Anchor Bible Dictionary [Doubleday, 1992] III, págs. 980-981 [traducción mía. A.R.]).
Estas consideraciones metodológicas probablemente les resulten confusas, e incluso extremadamente sofisticadas a muchos de los lectores. Algunos se estarán preguntando, ¿qué importancia tiene establecer la distinción entre ``historia'' y ``literatura''? Sin embargo, esta distinción es fundamental. Ya que en una época en que el fundamentalismo y el literalismo han prendido con una fuerza inusual entre los piadosos de las tres religiones monoteístas, es imprescindible distinguir entre estas dos categorías analíticas para estudiar la Biblia o cualquier otra fuente escrita, y de esta manera evitar caer en la apología salvaje, el cientificismo barato o crasos errores.
¡Shabat Shalom!


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MensajeTema: Re: Jose en Egipto   Sáb Dic 20, 2008 12:48 am

no me creo nada, pero cada uno tiene la religión que quiere. Smile
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