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Historia del Egipto Faraónico
 
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 Hágase la luz

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Maat



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MensajeTema: Hágase la luz   Jue Feb 25, 2010 11:59 pm

Hágase la luz

Hernando Vargas Caicedo
Origen y mitos
Hace unos 4,5 billones de años se empezó a gestar una gran nube de gas y polvo, que se contrajo y creció formando una masa central que constituyó el Sol de nuestro sistema. Esta nueva estrella empezó a brillar, enviando su luz hacia la superficie terrestre, que puede exceder los 100.000 luxes o 10.000 pies candela a mitad del verano.

Luego, 2,5 billones de años después, los organismos primitivos de los océanos se desarrollaron con la capacidad de usar la energía solar para producir su propio alimento, lo que hizo posible el nacimiento de las plantas gracias a la fotosíntesis. 500.000 años más tarde apareció el primer hombre, que descubrió el fuego accidentalmente y que empezó a controlarlo hace 400.000 años, según testimonios de las cavernas del Hombre de Pekín.

Surgió entonces la antorcha, primera lámpara portátil, que significó nuevas y potentes capacidades de la especie mitificadas en figuras como Prometeo, portador de esa fuerza en la antigua Grecia. En la Edad del Hielo, hace cerca de 15.000 años, los artistas de las cavernas de Lascaux, Francia, ante la ausencia de luz natural, se iluminaron con lámparas de piedras ahuecadas que encendían con grasas animales o vegetales, con lo cual pudieron realizar sus pinturas rupestres.

Alrededor de 2600 a.C. los sumerios tuvieron lámparas de alabastro copiadas de las conchas que posiblemente fueran sus antecesoras como luminarias. En esos tiempos era común que los animales se utilizaran como lámparas; por ejemplo, algunos pájaros y peces grasosos se encendían, aprovechando su aceite como combustible, y las luciérnagas se aprisionaban (como en el Caribe o Japón) para aprovechar su bioluminiscencia. Otros recursos naturales utilizados fueron el aceite de oliva, posiblemente el principal combustible en el mundo mediterráneo, el de sésamo, de nueces, de castores y otras fuentes oleaginosas.

En las civilizaciones antiguas como Babilonia y Egipto la luz era un lujo, donde el dios sol Ra era objeto de especiales rituales y veneración.

En Stonehenge, Gran Bretaña, entre 2000 y 1500 años antes de nuestra era, se levantó un monumento megalítico que debía alinearse para marcar los solsticios, predecir eclipses y el comienzo de las estaciones, principios activos hasta mediados del siglo XVIII cuando se popularizaron los relojes mecánicos.

En la arquitectura de la Grecia antigua era frecuente que la implantación de los templos tuviera dirección al oriente, de modo que se iluminaran las estatuas al amanecer. Este pueblo utilizaba prácticas y económicas lámparas de aceite elaboradas con cerámica, provenientes de ciudades como Atenas. En las representaciones nocturnas, la escena era iluminada con linternas, así como en las ceremonias religiosas.

Pitágoras, en el siglo V a.C., propuso que la luz consistía en rayos rectos que alcanzaban el ojo, sobre el que se activaba la visión, y viceversa. El platonismo supuso que los rayos surgían del ojo y alcanzaban el objeto para poderlo ver.

Aristóteles, por su parte, creía que la luz viajaba en forma de ondas y que el fuego, sumado al aire, el agua y la tierra, era uno de los cuatro elementos primordiales. Euclides se ocupó de la óptica, por lo que describió el comportamiento de la luz y planteó una teoría de rayos rectos con desplazamiento a gran velocidad.

Para ese entonces, 300 a.C., se describían lentes y se experimentaba con los rayos solares, como los que habría usado Arquímedes mediante espejos contra los enemigos de Siracusa.

En Egipto del siglo III a.C., el faro de Alejandría, de 134 metros de altura, alumbraba los barcos. En esa ciudad de científicos e inventores, el ingeniero Herón investigaba las propiedades de la reflexión de la luz, mientras que el astrónomo Claudio Ptolomeo medía la desviación de los rayos al pasar por el agua o el vidrio, anticipándose al matemático Willebrord Snel van Royen, quien con su “Ley de Snell” o de refracción de la luz descubrió las normas esenciales de la óptica. En el siglo I a.C., el arquitecto Marco Vitruvio, en su libro De Architectura, comprobó en todo un capítulo el interés de los romanos por la luz natural.

Continuamente citada en la Biblia, la luz se reconoce como la primera de las creaciones divinas, “separándose la luz y las tinieblas”, como indica el libro del Génesis. En el nuevo testamento, la luz era identificada con la misma naturaleza divina. Mucho tiempo después, el filósofo Francis Bacon diría que la primera criatura fue la luz de los sentidos y la última la luz de la razón.

Por los años 400 de nuestra era se inventaría la vela, como símbolo del cristianismo, hecha con cera de abejas y usada en rituales en los que este insecto era considerado símbolo de pureza.

No todas las personas tenían el privilegio de usarlas, pues la gente común debía utilizar velas hechas de sebo, que eran olorosas, producían humo y su luz era débil.
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Maat



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MensajeTema: Hágase la luz   Vie Feb 26, 2010 12:00 am

Formas primitivas de alumbrado

Los tizones hallados en un campo incendiado parecen haber sido la raíz desde la cual creció una industria menor hasta el siglo XVII. Trozos de pino y otras maderas resinosas se adaptaban para iluminación, dispuestas como postes, repisas y canastos para soportar estas teas alumbradas con la quema de materiales vegetales. A lo largo del tiempo esta práctica fue adquiriendo sus propios accesorios.

En tiempos de las bujías romanas existían fabricaciones de cera de abejas, abundante en la época cuando era el endulzante común, y se hacían antorchas de sebo a partir de restos de animales. Estaba también a la mano el alumbrado con juncos, cuyos tallos se cubrían con manteca.

Por el alto costo de las velas de cera se creó una compuesta por sebo y cera, que gracias a su razonable precio se popularizó durante mucho tiempo. A principios del siglo XVIII se empezó a apreciar el aceite de ballena, un animal con un cuerpo rico en grasa, y el espermaceti o “esperma de ballena”, que se encuentra principalmente en la cavidad del cráneo de los cachalotes. Estos líquidos, al enfriarse, eran separados para obtener la cera blanca con la que se fabricaban las mejores bujías, estándar con el cual se iban a comparar posteriores sistemas de alumbrado.

La extracción de esta materia prima generó la caza de millones de ballenas, por lo que la Comisión Ballenera Internacional en 1986 decretó la prohibición de esta práctica y llevó a la investigación de alternativas al espermaceti, como el aceite de jojoba y los ésteres de cetil alcohol, química y físicamente muy similares.


A medida que se quemaban las velas, la cantidad de luz que entregaban con su llama se iba reduciendo. El problema era de tal importancia que en los teatros del siglo XVII se bajaban los candeleros entre actos, y los actores, aún vestidos como héroes o bufones, limpiaban los residuos para que pudiese brillar de nuevo la luz en el acto siguiente.

Hacia 1810 los candeleros se enjuagaban con ácido bórico, lo cual hacía que los cirios mejoraran su alumbrado. Se estima que una familia promedio de cinco miembros en la ciudad de Filadelfia tenía dos lámparas de aceite para los recintos más usados, posiblemente la sala y la cocina, y cinco candeleros móviles servían los otros espacios y la hora de acostarse. A pesar de lo lánguida, la vela era más segura que la lámpara por el riesgo que ésta causaba cuando se caía.

Las primeras lámparas eran poco más que discos aplanados con bases tubulares para poner pabilos. Con mechas gruesas y un suministro limitado de aire para la llama, estas lámparas de aceite –de oliva en el sur de Europa y de ballena en el norte– daban muy poca luz. A mediados del siglo XVII la introducción de aceite de colza, fabricado a partir de sus semillas trituradas, redujo de tal manera los costos de alumbrado que muchas familias pobres pudieron tener mejor luz que la que proporcionaban las lámparas operadas con grasa animal.
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Maat



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MensajeTema: Re: Hágase la luz   Vie Feb 26, 2010 12:01 am

Principios del siglo XX

Después de las teorías de los griegos, el físico árabe Alhazen planteó su teoría óptica, basada en los estudios que realizó de la luz, la naturaleza de la visión, el ojo y los eclipses solares y lunares, publicando en 1038 los resultados de sus experimentos sobre dirección de la luz en línea recta, reflexión y refracción.

Por ese entonces empezó a estudiarse la cámara oscura, jugando con las imágenes para obtener ayuda en el dibujo de artistas, antecediendo la futura cámara fotográfica. Se empezaron a usar lentes para ampliar imágenes y anteojos como los que muestra el pintor Jan van Eyck en sus cuadros.

El maestro Leonardo Da Vinci estudió la naturaleza de la luz, la reflexión y los espejos, la anatomía del ojo humano y lo comparó con la cámara oscura. El arquitecto Sebastiano Serlio desarrolló un sistema de filtros de color y experimentó con la reflexión luminosa, mediante la combinación de una botella como fuente y una vasija de barbero como reflectora.


El astrónomo Nicolás Copérnico formuló que el Sol era el centro del sistema de planetas que orbitaban en círculos perfectos, hasta que Johannes Kepler demostrara en 1609 que lo hacían en trayectorias elípticas.

Por entonces, el alquimista y químico Georgius Agricola estudiaba el color de la llama, según las sales contenidas en los materiales que se quemaban, antecediendo al conocimiento actual sobre los colores de la luz. Con la reaparición del teatro se iluminaban los escenarios con lámparas de aceite y velas, detrás del proscenio, con técnicas elaboradas como las del arquitecto Nicola Sabbattini para efectos especiales. En el año 1588 apareció el microscopio en Holanda, y en 1600 el telescopio.

En el siglo XVI, época de gran brillo para la nueva óptica, el filósofo y científico René Descartes encontró que eran iguales los ángulos de incidencia y reflexión. Obras pictóricas como las de Georges de La Tour, Diego Velázquez y Rembrandt confirman el interés de la época por la luz. El matemático Atanasio Kircher inventó la linterna mágica, primera forma de proyección, experimentando con imágenes móviles e intentando correlacionar la luz con el sonido.

El físico y matemático Christiaan Huygens propuso que la luz consistía en ondas, transmitidas por el éter, que actuaba en la retina y no en partículas, como suponía Isaac Newton, y descubrió la polarización de la luz. En 1666, Newton descompuso la luz blanca en todo el espectro, nombrando el índigo como el séptimo y nuevo color entre el azul y el violeta. Poco después el astrónomo Ole Roemer calculó por primera vez la velocidad de la luz, que el físico Armand Fizeau mediría cercana a 300.000 kilómetros por segundo
para continuar leyendo y fotos:


http://www.iluminet.com.mx/portada/hagase-la-luz/
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MensajeTema: Re: Hágase la luz   Vie Feb 26, 2010 3:34 pm

entretenido artículo para leer

saludos amigo
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