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 MUSEOS PARA NO PERDERSE

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Maat



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MensajeTema: MUSEOS PARA NO PERDERSE   Dom Abr 04, 2010 12:15 am

MUSEOS PARA NO PERDERSE
En unos días de turismo masivo, familiar y vertiginoso, es necesario escoger con lupa las visitas imprescindibles en el destino elegido


04.04.10 -
Los museos son una alternativa de ocio sin variaciones estacionales, pero que se antoja especialmente propicia para unas vacaciones como las de Semana Santa. Tras un invierno crudo como pocos, las escapadas de Pascua suelen resultar ideales para viajar a esa ciudad que siempre se quiso conocer -o volver a una que dejó un buen sabor de boca- y reservar en ella un hueco para el turismo cultural. Pero si la idea de recorrer exhaustivamente los grandes museos resulta toda una osadía, con chavales a su cargo puede transformarse en pesadilla gótica. ¿Cómo evitar que se rebelen en mitad del recorrido de sus venerables salas? Si no hay itinerarios o talleres infantiles disponibles, los especialistas aconsejan que la visita con pequeños sin demasiadas inquietudes artísticas no supere una hora de forma ininterrumpida y no se prolongue más de dos si incluye un generoso descanso. Les recomendamos siete maravillas en pinacotecas de otras tantas capitales emblemáticas de la cultura occidental, con algunos consejos para disfrutar del arte sin alterar la concordia intergeneracional.
El Museo del Prado es una de las galerías nacionales más importantes del mundo y cuenta con especiales características que lo diferencian del resto de las grandes. Su origen nos remite a las colecciones reales. Por tanto, dispone de grandes y abundantes ejemplos de pintores cortesanos magistrales, como Diego de Velázquez o Rubens.
La propia pinacoteca sugiere selecciones adecuadas para visitas de una, dos o tres horas. La más corta contempla la visión de quince obras, treinta la intermedia y cincuenta, la más prolongada. Junto a lienzos de El Greco o Fra Angélico, en la más reducida podemos encontrar 'Las Meninas' del genio sevillano y, al menos este año, hay que recalar en dos obras inspiradas directamente en su extraordinaria composición: 'Las hijas de Edward Darley Boit', de John Sirgent Sargent, pieza invitada; y la interpretación que realizó el creador pop Richard Hamilton, exposición que se acompaña de trabajos de Goya y Picasso inspirados en la misma fuente. Padres e hijos podrán interpretar las semejanzas y diferencias.
El museo se encuentra en un área del corazón de Madrid conocida como la milla de los museos. Si se vencen las reticencias familiares, quedan a tiro la exposición sobre Monet abierta en el Thyssen, la retrospectiva en torno a Miquel Barceló en CaixaForum y la panorámica impresionista en la Fundación Mapfre. La entrada es gratuita en las dos últimas y, tras tanta visita artística, la mirada se puede relajar con la contemplación del jardín vertical de la caja catalana.
La Ciudad Eterna acumula arte en su tejido urbano. La capital italiana muestra una densidad desbordante de tesoros artísticos; aunque, inevitablemente, cuando se trata de instituciones de exhibición, nos hemos de remitir a los Museos Vaticanos. Naturalmente, en Semana Santa se convierte en un destino masivo. Acudir sin adquirir con antelación la entrada resulta una temeridad. Existen visitas guiadas de dos horas de duración a cargo de guías oficiales de la institución pontificia. Ahora bien, como ocurre con la mayoría de los servicios de una ciudad onerosa, los costes son elevados: nada menos que 31 euros los adultos y 25 los jóvenes de entre 6 y 18 años.
La Capilla Sixtina y las Estancias de Rafael son estaciones obligadas en cualquier excursión, aunque no es fácil deleitarse con 'El juicio universal' rodeado por una masa de visitantes que no deja de comentar la genialidad de Miguel Ángel. El próximo 9 de abril se puede contemplar el complejo de noche,entre las 19 y 23 horas, una experiencia fascinante. El acceso requiere inscripción previa en la web.
Si no resulta extenuante, también cabe visitar Villa Borghese y los Museos Capitolinos, o sucumbir a la grandiosidad de las iglesias romanas, pero ¿cómo escamotear a la fantasía infantil la recreación de un magnífico 'peplum', es decir, una película de romanos, ante la contemplación de los Foros o el Coliseo?
Siga el consejo que Bill Clinton concedió a los militares homosexuales yanquis y niegue a los suyos cualquier información sobre su primer destino en la capital alemana. Contradice cualquier propuesta pedagógica, pero no lo dude: engáñelos hasta que traspasen las formidables puertas del Museo de Pérgamo. Cuando se encuentren de frente con el Altar de Zeus, ya será tarde. Los tendrá anonadados y a su merced. La institución berlinesa parece el delirio de Cecil B. de Mille, pero se trata del mejor ejemplo de la esquilma arqueológica. Destacan la puerta del mercado de Mileto y la Babilonia de Ishtar precediendo a la vía procesional. Sin duda, esta institución consigue insertar al visitante en sus coordenadas urbanísticas y recrear su fastuosidad. La ubicación de la entidad en la Isla de los Museos permite acceder a otras notables galerías como la Altes Museum y la Neues Museum, donde se exhibe el busto de Nefertiti.
La historia en Berlín respira al aire libre. Se recomienda un paseo por la Unter del Linden, desde la Puerta de Brandenburgo hasta la antigua ubicación del Palacio Imperial, para conocer su magnificencia o recorrer la Karl Marx Allée y contemplar la arquitectura comunista. Son experiencias gratuitas. Su único inconveniente radica en esquivar las nubes esporádicas de ciclistas.
San Petersburgo es excesiva, inabarcable, el paradigma de la inmensidad rusa en todas sus vertientes. Intentar abarcarla en un puñado de días implica renuncias. Sin duda, el Hermitage se convierte en parada obligada. Pero no olvidemos que se trata de un conjunto formado por seis edificios y 120 salas, que requieren no menos de cuatro horas para una observación a buen ritmo. Sin olvidar las Galerías del Tesoro, la ingente oferta del museo puede satisfacer a cualquier apasionado de la pintura española, francesa, italiana u oriental. Su colección impresionista y expresionista no tiene parangón. Si hay que decantarse por hitos, está la fastuosa Sala Leonardo, poseedora de dos obras maestras de Da Vinci, la 'Benois Madonna' y la 'Litta Madonna'.
A pesar de su extensión, la urbe es disfrutable para todas las edades. En primavera se pueden aprovechar las trece o catorce horas de luz báltica para recorrer su casco histórico. Ahora bien, posiblemente los pequeños antepongan en su recuerdo los mamuts fosilizados del Museo Zoológico o la panorámica desde la cúpula de la catedral de San Isaac a cualquiera de las galerías del museo de Catalina la Grande. Una alternativa económica y espectacular es acercarse al palacio de Peterhof, el Versalles ruso, gozando de una travesía en hidrofoil.
La lista de entidades que comprende la Paris Museum Pass ya apunta un posible recorrido por la capital francesa. Este pase agrupa las más importantes instituciones, tanto para dos días (32 euros), cuatro (48) y seis (64). No hay abonos familiares, pero en la mayoría de los grandes centros ofrece entrada gratuita para menores.
La parada obligatoria es el Louvre, considerado el museo más importante del mundo. La cita con la Gioconda y su sonrisa enigmática resulta imprescindible, pero tampoco cabe desdeñar el encuentro con algunos de los hitos de la escultura antigua, como el Código de Hammurabi, la Victoria de Samotracia, la Venus de Milo o el Escriba Sentado. El carácter céntrico del museo permite visitas a las salas situadas bajo la pirámide de cristal sin acabar con la paciencia de la prole. En el circuito de exhibiciones se integran el palacio de Versalles, el Museo d'Orsay, un viaje por el impresionismo en el interior de una antigua estación ferroviaria, y el Museo Picasso, de dimensiones accesibles. Ni niños ni adultos se sustraerán a la soberbia de la Torre Eiffel contemplada desde la cumbre del Arco de Triunfo, ni tampoco podemos obviar la magnífica visión de la ciudad del Sena a nuestros pies tras alcanzar el último piso de la gran obra de ingeniería.
Se puede recorrer el mundo sin salir del British Museum. Una audioguía permite el traslado desde la isla de Pascua al Cercano Oriente e introducirse en los conceptos básicos de las grandes civilizaciones. Sí, allí descansan las esculturas del Partenón, pero también hay que recalar en la sala de Egipto y su colección de momias, el busto de Ramsés y la Piedra de Rosetta. Asimismo, es imperdonable no rendir visita a un 'moai' llegado desde el Pacífico.
Un recorrido por la capital reclama acceder a las galerías Tate y, para los aficionados de la paleontología, acercarse al Museo de Ciencia Natural. Además de su ambiente victoriano, el recinto nos recibe con un esqueleto de diplodocus y nos despide con la reproducción realista de un fiero tiranosaurio.
Una de las ciudades más fascinantes para cualquier turista también seduce a los niños. La metrópoli es reproducida en Legoland Windsor, el parque temático. Pero hay más. Si el idioma lo permite, se pueden consultar más opciones infantiles en 'Places to go with Children' y otros eventos en 'What's on with Children'. Sería imperdonable no subir a la Torre de Londres y al Eye o no acercarse a Camden Town, el mercadillo por excelencia. Seguro que allí los chavales identifican más tribus urbanas que sus padres.
El 'skyline' neoyorkino forma parte de la memoria colectiva y, a pesar de no haber pisado nunca la Quinta Avenida, todo el mundo sabe que a ambos lados de la calle se concentran las tiendas de lujo y una milla de oro museístico. Pero la duda permanece: ¿el Guggenheim o el MoMa? Para vacaciones familiares, mejor privilegiar la originalidad del edificio de Frank Lloyd Wright; una espiral blanca que, hace medio siglo, significó una ruptura con todas las convenciones clásicas al respecto. En cualquier caso, la oferta de arte contemporáneo es extensa y hay que elegir. El Museo de Arte Moderno alberga 'Las señoritas de Avignon' de Picasso y la cultura norteamericana, representada por creadores tan diversos como Andy Warhol o Edward Hopper, se despliega en el Metropolitan o el Whitney, centros de primer orden.
El recorrido por la Gran Manzana, el 'plató' por excelencia, no integra visitas a estudios de cine, pero hay escenarios que permanecen indefectiblemente unidos a la pantalla, como Central Park, un universo verde rodeado de rascacielos, o el Intrepid Museum, la exploración de la conquista humana del cielo, tierra y aire. El hecho de que buena parte de sus salas se encuentren en el portaviones del mismo nombre alienta la imaginación de cualquiera


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Por la que brilla el sol



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MensajeTema: Re: MUSEOS PARA NO PERDERSE   Dom Abr 04, 2010 1:48 am

los museos siempre son un buen sitio para visitar Smile y los tenemos por todas partes.
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