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 Japón sufre el mayor terremoto de su historia

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sacerdote de Amon



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MensajeTema: Re: Japón sufre el mayor terremoto de su historia   Lun Abr 18, 2011 2:37 am

Raul escribió:
La historia más triste del tsunami
Okawa llora la muerte de 77 niños y 10 profesores engullidos por la ola gigante
RAFAEL MÉNDEZ | Ishinomaki 18/04/2011


La historia más triste siempre está por llegar, aunque será difícil que alguna empeore la de la escuela de Okawa, donde 77 de sus 108 alumnos y 10 de sus 13 profesores fueron engullidos por el tsunami que el 11 de marzo azotó el noreste de Japón. La escuela, hoy reducida a escombros, ni siquiera está junto al mar, sino en el lecho de un río, el Kitakami, por el que la gran ola ascendió y ganó altura hasta superar los 30 metros. El sábado, el profesor de caligrafía del centro, Ryouichi Sakurada, llevó flores en memoria de los alumnos a los que daba clase cada lunes. "Es peor que un bombardeo", reflexiona
Junto a los restos de la escuela solo hay silencio. Cuesta hablar. Los soldados retiran lentamente lodo del colegio y unos jóvenes rebuscan entre el fango en busca de objetos de los chicos y los colocan en un improvisado altar. Hay rotuladores, cuadernos, el zumo de la merienda, una manzana, latas de bebida... En medio, una foto de una clase ante un cerezo en flor, el árbol nacional de Japón. Diecinueve niños, acompañados por dos profesoras, hacen la uve de la victoria con los dedos. Los vecinos llegan, dejan flores, se arrodillan un tiempo y se van. Una joven no dice nada. Solo se tapa la boca para intentar contener las lágrimas.

Algunos de los que pasan por allí cuentan la peor de las historias. "Cuando hay un terremoto, la orden es salir al patio. Así que estaban los alumnos y los profesores en la calle", explica Sakurada, que rota por distintas escuelas de la comarca para enseñar los detallistas caracteres del japonés. Unos pocos padres acudieron a recoger a sus hijos tras el terremoto y tuvieron suerte. Del resto no hay noticias. El 70% de los alumnos, de entre 6 y 12 años, están fallecidos o desaparecidos. Y más de un mes después del tsunami una cosa y otra es casi lo mismo.

En ese grupo está Michiko Sato, una niña de 12 años. Su tío abuelo Seiki Sato está ante la escuela con ojos tristes. Él sostiene que "había llegado un autobús a recoger a los niños y que no pudo salir con el tsunami". En realidad ya no importa tanto si hubo autobús o no, o si intentaron subir a un monte cercano, como publicó un periódico japonés.

La gran ola topó contra un dique que hay junto a la escuela y eso hizo que subiera aún más de altura y de violencia. "Es mi opinión, pero si pasó por encima de ese puente llegó a medir unos 30 metros", explica el maestro de caligrafía. "Cuentan que la ola era como un mar negro que llevaba vacas y a gente que pedía auxilio".

Junto a los restos de la escuela hay coches desvencijados y volcados, un puente reventado por el tsunami y una planicie enlodada. Solo una serie de cuadrados de cemento en el suelo que asoman de vez en cuando dan fe de que ahí había un pueblo. De las casas no quedan más que los cimientos.

El terrible tsunami castigó especialmente la costa noreste del país, y dentro de ella, el municipio de Ishinomaki, al que pertenece Okawa, a unos 400 kilómetros al noreste de Tokio. La zona tiene rías por las que se coló el maremoto y ganó altura. Aún hoy es una sucesión de escombros durante kilómetros difícil de describir. Hay barcos en los tejados, redes enredadas en los árboles, carreteras cuarteadas, camiones de soldados, y solo el ruido de las gaviotas.

Parece una guerra, un futuro a lo Mad Max. No es fácil describirlo. Al circular en coche por la zona se comprenden las cifras de la catástrofe: al menos 13.802 muertos, 14.129 desaparecidos y 4.928 heridos. Uno de los pocos que puede dar gracias es Masashi Takeyama, un agricultor de 80 años cuya casa parece la única que se libró del agua. Está un poco más elevada y frente a un tramo del río más ancho. Diferencia suficiente entre la vida y la muerte. Takeyama ha visto cómo su arrozal es ahora un mar de escombros, pero pronto ha plantado cebollas en el patio trasero de su casa. Él es de los pocos que vio el tsunami. "Hubo tres olas. La primera llegó entre 35 y 40 minutos después del terremoto. La primera fue pequeña, media hora después llegó una más grande y después de una hora otra enorme", recuerda.

Takeyama no aparenta la edad que dice y carga una carretilla llena de tierra sin demasiados problemas. Viste un mono azul y una gorra blanca. Explica que cada vez que venía la ola, un grupo de un centenar de vecinos corrían a un túnel que hay en la carretera que da a otro valle y en el que estaban a salvo. Lo que más le impresionó del tsunami fue el rugido ("grrrrr", emula una y otra vez mientras con el brazo hace el gesto de una ola) y cómo subía el agua de forma violenta al chocar con los márgenes del cauce.

La única buena noticia en medio de la desolación la pone una pintada en rojo de alguien que ha querido dar señales de vida y tranquilizar a quien le buscara: "Setsuo Yamashita está en el centro de limpieza". Es lo mejor que alguien podía escribir en Ishinomaki después del tsunami.




http://www.elpais.com/articulo/internacional/historia/triste/tsunami/elpepuint/20110418elpepiint_5/Tes


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Raul



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MensajeTema: Japón sufre el mayor terremoto de su historia   Vie Abr 22, 2011 3:44 am

Los robots toman el control
La ingeniería japonesa sufre un revés al delegar en máquinas de EE UU la inspección de la central de Fukushima
RAFAEL MÉNDEZ | Tokio (ENVIADO ESPECIAL) 22/04/2011

Fukushima ha sacudido la autoestima de la ingeniería de Japón. El país no solo ha admitido que va a tardar casi un año en controlar la nuclear -en el mejor de los casos-, sino que ha pedido ayuda al exterior. Primero solicitó a la francesa Areva expertos para tratar el agua radiactiva que se escapa de la central, y ahora ha visto cómo han sido robots de EE UU los primeros en entrar en los edificios de los reactores para medir la radiactividad. Un duro golpe para el país que se consideraba el padre de la robótica.

La empresa que se apunta la medalla de Fukushima es iRobot, fundada hace 21 años por ingenieros del Instituto de Tecnología de Massachusetts, el prestigioso MIT. La firma fabrica robots militares para las tropas de EE UU en Afganistán e Irak, y sus máquinas inspeccionaron en el lecho marino el vertido de BP en el golfo de México y trabajaron en las Torres Gemelas tras el 11-S.

Que sea tecnología de EE UU la elegida demuestra los diferentes enfoques que da cada país a los robots. Japón es líder mundial en el sector, pero buena parte del desarrollo lo ha dedicado a robots humanoides, destinados al ocio. En EE UU las empresas siguen las directrices del Departamento de Defensa, que exige robots útiles, sin fuegos artificiales.

El consejero delegado de iRobot, Colin Angle, dejó patente la diferencia en una entrevista en 2010 en la revista especializada Pocket-lint: "Los robots no deberían tener piernas. Los brazos tienen sentido y la cabeza también. Nosotros no tenemos ruedas, pero los robots pueden. (...) En Japón los robots se usan como símbolo de estatus y como herramientas de marketing. Sus empresas no crean beneficios, sino sueños".

La prueba de que busca la utilidad es el producto estrella de iRobot, el aspirador Roomba, que "limpia todo tipo de suelos, las esquinas y los rodapiés y debajo de los muebles". Es un sencillo disco que gira sin cables por el suelo aspirando el polvo. Solo en España el año pasado se vendieron más de 80.000 unidades (entre 349 y 599 euros, depende del modelo) y en el mundo hay más de cinco millones de aparatos, según el distribuidor, Ges Solutions.

Un portavoz de iRobot explica en un correo electrónico que la empresa obtuvo el año pasado 400 millones de dólares en ingresos y emplea a 600 personas. Gracias al aspirador, el 66% de los ingresos procedió del sector doméstico, que ha superado al militar.

El 18 de marzo, solo una semana después del terremoto, la empresa envió cuatro robots a Japón: dos Packbot 510 (para explorar el terreno) y dos del modelo Warrior 710 (capaces de levantar carga pesada). Iban equipados con sistemas para medir la radiación. Seis empleados de iRobot viajaron a Japón para instruir a los operarios de la eléctrica Tepco. Francia y Alemania, entre otros, habían ofrecido sus propios robots, algunos especialmente diseñados para entrar incluso a los reactores nucleares, donde la radiación es tan alta que daña los equipos electrónicos.

Los robots que han entrado a Fukushima son los PackBot, los mismos que el Ejército de EE UU envió a Afganistán en 2002 para inspeccionar cuevas y búnkeres en busca de bombas. Entraron primero en los edificios de los reactores 1 y 3, donde nadie ha pisado desde el terremoto-tsunami del 11 de marzo. No enviaron buenas noticias: la radiactividad en el reactor 1 osciló entre los 10 y los 49 milisievert a la hora; en el 3, entre 28 y 57. En el reactor 2 no pudieron ver nada porque la humedad, de más del 90%, empañó la cámara. La radiación medida ahí era menor, 4,1 milisievert a la hora.

Como la dosis máxima para un trabajador en Fukushima es de 250 milisievert en un año (nivel dos veces y media el de situaciones normales), cada operario no podría estar más de cinco horas en el edificio. De los aproximadamente 300 empleados que están en la planta, 28 no podrían estar ni ese tiempo, porque ya han pasado el límite de 100 milisievert. Además, hay subcontratas que rechazan las ofertas de Tepco para trabajar en Fukushima a pesar de los elevados salarios. Los robots no rechazan la tarea.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/robots/toman/control/elpepuint/20110422elpepiint_9/Tes
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Asuan



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MensajeTema: Re: Japón sufre el mayor terremoto de su historia   Vie Abr 22, 2011 4:04 am

Raul escribió:
Los robots toman el control
La ingeniería japonesa sufre un revés al delegar en máquinas de EE UU la inspección de la central de Fukushima
RAFAEL MÉNDEZ | Tokio (ENVIADO ESPECIAL) 22/04/2011

Fukushima ha sacudido la autoestima de la ingeniería de Japón. El país no solo ha admitido que va a tardar casi un año en controlar la nuclear -en el mejor de los casos-, sino que ha pedido ayuda al exterior. Primero solicitó a la francesa Areva expertos para tratar el agua radiactiva que se escapa de la central, y ahora ha visto cómo han sido robots de EE UU los primeros en entrar en los edificios de los reactores para medir la radiactividad. Un duro golpe para el país que se consideraba el padre de la robótica.

La empresa que se apunta la medalla de Fukushima es iRobot, fundada hace 21 años por ingenieros del Instituto de Tecnología de Massachusetts, el prestigioso MIT. La firma fabrica robots militares para las tropas de EE UU en Afganistán e Irak, y sus máquinas inspeccionaron en el lecho marino el vertido de BP en el golfo de México y trabajaron en las Torres Gemelas tras el 11-S.

Que sea tecnología de EE UU la elegida demuestra los diferentes enfoques que da cada país a los robots. Japón es líder mundial en el sector, pero buena parte del desarrollo lo ha dedicado a robots humanoides, destinados al ocio. En EE UU las empresas siguen las directrices del Departamento de Defensa, que exige robots útiles, sin fuegos artificiales.

El consejero delegado de iRobot, Colin Angle, dejó patente la diferencia en una entrevista en 2010 en la revista especializada Pocket-lint: "Los robots no deberían tener piernas. Los brazos tienen sentido y la cabeza también. Nosotros no tenemos ruedas, pero los robots pueden. (...) En Japón los robots se usan como símbolo de estatus y como herramientas de marketing. Sus empresas no crean beneficios, sino sueños".

La prueba de que busca la utilidad es el producto estrella de iRobot, el aspirador Roomba, que "limpia todo tipo de suelos, las esquinas y los rodapiés y debajo de los muebles". Es un sencillo disco que gira sin cables por el suelo aspirando el polvo. Solo en España el año pasado se vendieron más de 80.000 unidades (entre 349 y 599 euros, depende del modelo) y en el mundo hay más de cinco millones de aparatos, según el distribuidor, Ges Solutions.

Un portavoz de iRobot explica en un correo electrónico que la empresa obtuvo el año pasado 400 millones de dólares en ingresos y emplea a 600 personas. Gracias al aspirador, el 66% de los ingresos procedió del sector doméstico, que ha superado al militar.

El 18 de marzo, solo una semana después del terremoto, la empresa envió cuatro robots a Japón: dos Packbot 510 (para explorar el terreno) y dos del modelo Warrior 710 (capaces de levantar carga pesada). Iban equipados con sistemas para medir la radiación. Seis empleados de iRobot viajaron a Japón para instruir a los operarios de la eléctrica Tepco. Francia y Alemania, entre otros, habían ofrecido sus propios robots, algunos especialmente diseñados para entrar incluso a los reactores nucleares, donde la radiación es tan alta que daña los equipos electrónicos.

Los robots que han entrado a Fukushima son los PackBot, los mismos que el Ejército de EE UU envió a Afganistán en 2002 para inspeccionar cuevas y búnkeres en busca de bombas. Entraron primero en los edificios de los reactores 1 y 3, donde nadie ha pisado desde el terremoto-tsunami del 11 de marzo. No enviaron buenas noticias: la radiactividad en el reactor 1 osciló entre los 10 y los 49 milisievert a la hora; en el 3, entre 28 y 57. En el reactor 2 no pudieron ver nada porque la humedad, de más del 90%, empañó la cámara. La radiación medida ahí era menor, 4,1 milisievert a la hora.

Como la dosis máxima para un trabajador en Fukushima es de 250 milisievert en un año (nivel dos veces y media el de situaciones normales), cada operario no podría estar más de cinco horas en el edificio. De los aproximadamente 300 empleados que están en la planta, 28 no podrían estar ni ese tiempo, porque ya han pasado el límite de 100 milisievert. Además, hay subcontratas que rechazan las ofertas de Tepco para trabajar en Fukushima a pesar de los elevados salarios. Los robots no rechazan la tarea.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/robots/toman/control/elpepuint/20110422elpepiint_9/Tes

esta claro que la ingenieria robotica de Japon es expectacular pero en estos casos se demuestra lo util o lo inutil,de nada vale un robot que juegue a las cartas contigo.....y que empresas no acepten trrabajar en la central es lo mas normal porque es de alto riesgo para sus empleados y no todos querran trabajar en ella,cuando empiecen a salir las enfermedades causadas por la radiacion veremos la magnitud del desastre,sobre todo en las siguientes generaciones de los valientes trabajadores que ahora mismo estan luchando en la central.... Sad
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