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Historia del Egipto Faraónico
 
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 Las Pirámides de Egipto

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Raul



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MensajeTema: Las Pirámides de Egipto   Jue Jun 23, 2011 5:19 am

Las Pirámides de Egipto


Las Pirámides de Egipto
En el mundo hay muchos monumentos, pero los que han causado más admiración y sorpresa cogía las personas son las pirámides de Egipto. Pero así como son veneradas por las personas también son criticadas por las mismas ya que se dice que son un ejemplo de la vanidad del hombre.

Otro de los sabios que cuestiono la utilidad o porque fueron creadas las pirámides, fue el historiador Flavio Josefo (37-95dc), el decía que las pirámides eran tan grandes como inútiles, pero hasta donde podía hacer un juicio como este?, Flavio Josefo era judío y como tal se equivocó mucho en decir que las pirámides eran una especie de graneros para la cosecha pero como cuenta la historia eran tumbas entre otras cosas. Flavio quiso comparar el tiempo de las pirámides con el arribo de José en Egipto, fueron épocas muy destinta y los que crearon las pirámides no pensaron como José en su momento a hacer una especie de bodega para el trigo, está claro que a Flavio no le gustaban mucho las pirámides de Egipto.
Cuando Herodoto estaba departe de las colosales pirámides, quedo muy fascinado al igual que los romanos, los árabes y otros visitantes del oriente.
Con el arribo del ejército napoleónico en 1798, los ocultistas y egiptólogos fueron quienes empezaron a analizar y estudiar los misterios que escondían aquellas pirámides de Egipto, estos no se quedaron con lo que decían Plinio y Flavio Josefo. Con un gran interés comenzaron a investigar para que sirvieron y así es seguido hasta ahora.


lo primero que empezaron los estudiosos de las pirámides de Egipto, era para saber que origen provenía la palabra pirámide, si era egipcio, judío, griego o de mucho antes.
Perteneciente a alguna lengua que quizás no existe. Han tenido muchas complicaciones para debelada su significado u origen, ya que el significado de esta palabra va cambiando a medida que pasa por un pueblo diferente.

http://www.enigmaymisterios.com/PiramidesdeEgipto/


http://www.pysnnoticias.com/2011/06/22/las-piramides-de-egipto/
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Thaïs



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MensajeTema: Re: Las Pirámides de Egipto   Jue Jun 23, 2011 6:29 am

Raul escribió:
Otro de los sabios que cuestiono la utilidad o porque fueron creadas las pirámides, fue el historiador Flavio Josefo (37-95dc), el decía que las pirámides eran tan grandes como inútiles, pero hasta donde podía hacer un juicio como este?,
- Dato muy interesante ¿no sabes en donde dijo esto Josefo? Yo leí sus obras hace tiempo y no recuerdo este dato, es que... me enfoqué básicamente hacia las guerras judeo-romanas.

Citación :
pero como cuenta la historia eran tumbas entre otras cosas.

- Las pirámides no fueron mandadas a construir como centros funerarios, sino como templos de Iniciación. Fue en ellas donde iniciaron a Napoleón Bonaparte en la masonería Illuminati. Iniciaciones tan fuertes que cuentan que cuando salió Napoleón salió verdaderamente conmocionado. Asi que debido a esto (porque se llevaba a cabo la iniciación incluso con ingesta de alucinógenos) se les pudieron haber muerto varios prospectos.

- Sabemos que en ninguna de las 108 pirámides de Egipto se ha encontrado rastro alguno de faraones. Y aunque los arqueólogos han atribuído eso al saqueo, la verdad es que hay pirámides que no han sido violadas y tampoco presentan rastros de esqueleto alguno.

- A Snefru (el padre de Keops) se le han atribuído 3 pirámides... pero nadie ha podido asegurar que se tratasen de tumbas. Recordemos a los sarcófagos vacíos de Zawiet el Aryan, El Kola y Nagada, Meidum, y que los egiptólogos siguen afirmando que son tumbas, sin presentar pruebas de ello. Debido a la incógnita que en realidad representa, en este caso, la pirámide de Keops, queda a merced de los arqueólogos comprometidos con sus ideas y no con la ciencia, el manejo de lo que ellos creen que hubo o pasó allí.

El descubrimiento de la escritura jeroglífica en las Cámaras de Descarga de la Gran Pirámide estuvo rodeado de acciones sospechosas por parte de sus protagonistas. Howard-Vyse nunca permitió a Caviglia acceder al descubrimiento y el capataz de los trabajos fue despedido. Los ingenieros de su equipo, Mash y Perring, sí que pudieron contemplar el hallazgo y Perring, en su libro titulado 'Las Pirámides de Giza a la luz de su exploración verdadera y de las medidas tomadas allí mismo', refiere cómo se fijaron en las llamadas líneas de albañil (trazos de pintura roja), aunque en un principio no se fijaron en los jeroglíficos, que descubrieron "posteriormente" en una inspección más detallada.

Tras la apertura con pólvora del acceso a las cámaras, Vyse no permitió la entrada de nadie salvo la de un amigo suyo llamado J. R. Hill, empleado de una fábrica local de cobre. Curiosamente, cuando el coronel se retiró de Egipto, Hill se convirtió en el propietario de El Cairo Hotel, algo que no se explica con el salario de un simple operario. Es de suponer que la amistad y la colaboración entre ambos le proporcionó el dinero suficiente para tal adquisición y su complicidad se vio refrendada por el público agradecimiento a Hill que Vyse hizo en su libro 'Operaciones llevadas a cabo en la Pirámide de Gizeh en 1837'. Hill tenía acceso libre a las cámaras, a las que subía para pintar los nombres con las que las bautizaron, y no dejaba que nadie más le acompañase en su empresa. La palabra fraude comenzó a flotar en la atmósfera de Giza, descubriéndose posteriormente la más burda falsificación que conoce la historia".

Citación :
fueron épocas muy destinta y los que crearon las pirámides no pensaron como José en su momento a hacer una especie de bodega para el trigo, está claro que a Flavio no le gustaban mucho las pirámides de Egipto.
- O Josefo no estuvo en Egipto y lo que supo, lo supo por los judíos asentados en la colonia judía de Alejandría que no tenían acceso a lo que ocurría en las pirámides debido al hermetismo con el que se manejaban, o estuvo y fué lo más a lo que tuvo acceso, es que me parece muy aventurado de su parte haber hecho una declaración de estos tamaños.
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SHADY



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MensajeTema: Re: Las Pirámides de Egipto   Jue Jun 23, 2011 5:30 pm

Thaïs escribió:
Raul escribió:
Otro de los sabios que cuestiono la utilidad o porque fueron creadas las pirámides, fue el historiador Flavio Josefo (37-95dc), el decía que las pirámides eran tan grandes como inútiles, pero hasta donde podía hacer un juicio como este?,
- Dato muy interesante ¿no sabes en donde dijo esto Josefo? Yo leí sus obras hace tiempo y no recuerdo este dato, es que... me enfoqué básicamente hacia las guerras judeo-romanas.

Citación :
pero como cuenta la historia eran tumbas entre otras cosas.

- Las pirámides no fueron mandadas a construir como centros funerarios, sino como templos de Iniciación. Fue en ellas donde iniciaron a Napoleón Bonaparte en la masonería Illuminati. Iniciaciones tan fuertes que cuentan que cuando salió Napoleón salió verdaderamente conmocionado. Asi que debido a esto (porque se llevaba a cabo la iniciación incluso con ingesta de alucinógenos) se les pudieron haber muerto varios prospectos.

- Sabemos que en ninguna de las 108 pirámides de Egipto se ha encontrado rastro alguno de faraones. Y aunque los arqueólogos han atribuído eso al saqueo, la verdad es que hay pirámides que no han sido violadas y tampoco presentan rastros de esqueleto alguno.

- A Snefru (el padre de Keops) se le han atribuído 3 pirámides... pero nadie ha podido asegurar que se tratasen de tumbas. Recordemos a los sarcófagos vacíos de Zawiet el Aryan, El Kola y Nagada, Meidum, y que los egiptólogos siguen afirmando que son tumbas, sin presentar pruebas de ello. Debido a la incógnita que en realidad representa, en este caso, la pirámide de Keops, queda a merced de los arqueólogos comprometidos con sus ideas y no con la ciencia, el manejo de lo que ellos creen que hubo o pasó allí.

El descubrimiento de la escritura jeroglífica en las Cámaras de Descarga de la Gran Pirámide estuvo rodeado de acciones sospechosas por parte de sus protagonistas. Howard-Vyse nunca permitió a Caviglia acceder al descubrimiento y el capataz de los trabajos fue despedido. Los ingenieros de su equipo, Mash y Perring, sí que pudieron contemplar el hallazgo y Perring, en su libro titulado 'Las Pirámides de Giza a la luz de su exploración verdadera y de las medidas tomadas allí mismo', refiere cómo se fijaron en las llamadas líneas de albañil (trazos de pintura roja), aunque en un principio no se fijaron en los jeroglíficos, que descubrieron "posteriormente" en una inspección más detallada.

Tras la apertura con pólvora del acceso a las cámaras, Vyse no permitió la entrada de nadie salvo la de un amigo suyo llamado J. R. Hill, empleado de una fábrica local de cobre. Curiosamente, cuando el coronel se retiró de Egipto, Hill se convirtió en el propietario de El Cairo Hotel, algo que no se explica con el salario de un simple operario. Es de suponer que la amistad y la colaboración entre ambos le proporcionó el dinero suficiente para tal adquisición y su complicidad se vio refrendada por el público agradecimiento a Hill que Vyse hizo en su libro 'Operaciones llevadas a cabo en la Pirámide de Gizeh en 1837'. Hill tenía acceso libre a las cámaras, a las que subía para pintar los nombres con las que las bautizaron, y no dejaba que nadie más le acompañase en su empresa. La palabra fraude comenzó a flotar en la atmósfera de Giza, descubriéndose posteriormente la más burda falsificación que conoce la historia".

Citación :
fueron épocas muy destinta y los que crearon las pirámides no pensaron como José en su momento a hacer una especie de bodega para el trigo, está claro que a Flavio no le gustaban mucho las pirámides de Egipto.
- O Josefo no estuvo en Egipto y lo que supo, lo supo por los judíos asentados en la colonia judía de Alejandría que no tenían acceso a lo que ocurría en las pirámides debido al hermetismo con el que se manejaban, o estuvo y fué lo más a lo que tuvo acceso, es que me parece muy aventurado de su parte haber hecho una declaración de estos tamaños.


Hola!

- Josefo era un judío romanizado, que solía en sus escritos desconfiar de cualquier asunto judío relacionado con la religión, aunque en otros sentidos ensalzaba los logros de los hebreos. Dice Josefo (Antigüedades Judías, Libro II): "...... y también, con locos edificios de Pirámides, atormentaban nuestra gente, con lo que los nuestros aprendieron toda suerte de oficios y se habituaron a los trabajos." (Después de todo parece que los egipcios hicieron algo bueno por los israelitas). No encuentro la expresión "grandes e inútiles", sino "locos edificios", ni tampoco que Josefo las confundiera con los graneros de José. No sé en qué parte del texto pueda estar eso, aunque en internet lo repite en muchas páginas (aparentemente copiadas todas de la misma), pero no lo he encontrado en libros ni en la web en inglés.

- Que las pirámides son tumbas y han sido sistemáticamente saqueadas desde el mismo Imperio Antiguo, es un dato aceptado y comprobado por la arqueología. El mismo hallazgo de sarcófagos (aunque vacíos) indica su función, no tenemos datos de que en Egipto los sarcófagos sirvieran para otra cosa que sepultar difuntos. Por supuesto que si son tumbas, algún rito funerario se llevaría a cabo alguna vez. Si para algunos los estudios arqueológicos de que son tumbas, resultan insuficientes, más insuficientes aún (diría inexistente), es cualquier testimonio que indique alguna clase de rito iniciático. Me parece mucho más serio y científico atribuirles una función funeraria, que cualquier otra función de la cuál no tenemos ninguna prueba y que sólo son meras suposiciones "misteriosas" para vender libros.

Aquí verás que sí, se han encontrado restos humanos en pirámides:

http://www.egiptomania.com/piramides/momias.htm

- Si las marcas de cantero en la pirámide de Jufu son falsificaciones, no se entiende cómo algunas de estas marcas se pierden tapadas por otras piedras, o sea en el interior del espacio entre piedra y piedra. Es imposible que alguien pueda dibujar algo en ese lugar.

Te cuelgo este enlace que puede ilustrar mejor lo que trato de decir:

http://www.egiptomania.com/piramides/keops.htm
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Thaïs



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MensajeTema: Re: Las Pirámides de Egipto   Vie Jun 24, 2011 3:13 pm

Hola SHADY!

Citación :
- Que las pirámides son tumbas y han sido sistemáticamente saqueadas desde el mismo Imperio Antiguo, es un dato aceptado y comprobado por la arqueología.
- No fueron construídas para ese fin, sino como Templos iniciáticos. De que han encontrado tumbas, eso si es verdad, pero comentaba en mi doc. que en ninguna de las 108 tumbas se han encontrado faraones, que es lo que supuestamente había enterrados allí, y ni que decir... no hay rastros de la presencia de mujeres, ni siquiera de alta alcurnia, por lo que debemos dudar entonces, sobre la posibilidad de que fuera un lugar para tumbas.

Citación :
El mismo hallazgo de sarcófagos (aunque vacíos) indica su función, no tenemos datos de que en Egipto los sarcófagos sirvieran para otra cosa que sepultar difuntos.

- Ahora bien, para los que conozcan un poco la simbología masónica, sabrán que en el llamado "Cuarto de Reflexiones" debe de existir (forzosamente) un ataúd y en muchos casos hasta lleva un esqueleto dentro. Las iniciaciones que llevaba a cabo Berenger Sauniere en Rennes-Le-Chateau eran del orden ocultista, o sea...

Citación :
Me parece mucho más serio y científico atribuirles una función funeraria, que cualquier otra función de la cuál no tenemos ninguna prueba y que sólo son meras suposiciones "misteriosas" para vender libros.
- Pues no es suposición que Napoléon Bonaparte se inició allí:

Al amanecer del 13 de agosto de 1799, Napoleón Bonaparte, empapado en polvo y sudor, emergió de entre los bloques de la Gran Pirámide, cerca de El Cairo. Sus hombres debieron sentirse aliviados al verle, de nuevo, sano y salvo entre ellos.

El héroe corso –todo un mito ya para sus soldados– había decidido pasar sólo una noche en el vientre del más emblemático monumento faraónico, la única de las Siete Maravillas del mundo antiguo aún en pie, movido por un oscuro propósito. Un móvil que habría de quedar sepultado para siempre aquella mañana en la memoria de Bonaparte. Y es que, tras regresar pálido y desencajado de su aventura, el entonces aún prometedor general revolucionario jamás reveló qué fue a hacer entre aquellas piedras milenarias.
¿Qué sucedió allá dentro, durante las largas y oscuras horas que duró su encierro? "Aunque lo contara, no lo creeríais", fue lo único que respondió entonces. Y durante el resto de su vida, Bonaparte evitó volver sobre el asunto.

- No era necesario que lo revelara con palabras, símbolos masónicos sobre sus capas, señales y saludos con los que fue pintado, quedan de manifiesto para quien conoce esta simbología.

Citación :
Aquí verás que sí, se han encontrado restos humanos en pirámides:

- Sip, si han encontrado restos humanos, a lo que yo hacía referencia, es que no hay pruebas de que las pirámides fueran construídas para ese fin. Las iniciaciones que se llevaban a efecto allí eran muy, pero muy fuertes.
(y siguen llevando a cabo. Adentrados en el tema de la masonería uno se entera quienes han sido iniciados allí, por supuesto, los presidentes egipcios ni duda cabe)

- Los antiguos egipcios conocían varias plantas alucinógenas que eran utilizadas en prácticas mágicas. El llamado "perfume de Isis" estaba compuesta por varias de ellas: tenía incienso, mirra y otras hierbas secretas derivadas de la amapola. También utilizaban el lirio acuatico azul, que poseía propiedades mágicas y embriagantes. Todas ellas eran utilizadas con finalidad espiritual, bajo estricto control de los grandes sacerdotes magos"

Los "grandes sacerdotes magos" alude a los hierofantes iniciadores. Y si, como se ha sabido, las pirámides fueron templos de iniciación y prácticas místicas, lo anterior entonces nos aporta una importante clave y ya podríamos saber como "llegaron" allí algunas tumbas.
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SHADY



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MensajeTema: Re: Las Pirámides de Egipto   Vie Jun 24, 2011 3:24 pm

Discúlpame Thais mi ignorancia, pero honestamente, ¿la única prueba con la que cuentas son los rituales masónicos y lo que hizo Bonaparte?

Francamente, me gustaría ver una prueba arqueológica más "egipcia".

Saludos!
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MensajeTema: Re: Las Pirámides de Egipto   Vie Jun 24, 2011 3:35 pm

Además me dices que los restos humanos encontrados son parte de rituales iniciáticos muy fuertes"??? Y que todavía se llevan a cabo???

Me pregunto en qué se inician... (aunque en el caso de Napoleón no sé porqué me sorprende!)

drunken
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Thaïs



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MensajeTema: Re: Las Pirámides de Egipto   Vie Jun 24, 2011 3:53 pm

SHADY escribió:
Discúlpame Thais mi ignorancia, pero honestamente, ¿la única prueba con la que cuentas son los rituales masónicos y lo que hizo Bonaparte?
- La única? Tu crees que a Napoleón fué al único que iniciaron allí?

Citación :
Francamente, me gustaría ver una prueba arqueológica más "egipcia".
- Pero... Shady, tu no me has dado ninguna prueba, el enlace habla de "quienes" construyeron las pirámides, pero no dice para que fines:

¿DE DONDE PROVINO LA SABIDURIA DE EGIPTO?
Por Ralph M. Lewis, F.R.C.

Conocimiento místico

"Así vemos que varias fases del conocimiento eran comunes en Egipto durante un período que abarcó algunos siglos. No obstante, no todo este conocimiento fue diseminado públicamente. Sir E. A. Wallis Budge, renombrado egiptó1ogo, dice: “Debe haber existido un desarrollo progresivo en los misterios, y tal parece que algunos de ellos eran enteramente desconocidos bajo el régimen del antiguo reino. No se puede dudar que hubiera ‘misterios’ en los ritos egipcios, y siendo así, es imposible pensar que la alta orden de los Kheri-Hebs (maestros) no poseyeran conocimiento esotérico (interno), que guardaban con el mayor cuidado.

“Cada uno, si leo correctamente la evidencia, poseía una ‘gnosis’, una ‘superioridad de conocimiento’ que nunca pusieron por escrito, y por tanto, podrían aumentar o disminuir su extensión, según lo hicieran necesario las circunstancias. Por consiguiente, es absurdo querer encontrar descripciones, en los papiros egipcios, de los secretos que formaban el conocimiento esotérica de los Kheri-Hebs.”

Tal parece, entonces, que la Gran Pirámide de Cheops, que en su estructura y orientación representa tantas artes y ciencias básicas, fue construida de acuerdo con esta secreta “superioridad de conocimiento,” cedida por o bajo la dirección de una gran escuela egipcia de misterios. Se supone, naturalmente, que la escuela de misterios pueda haber adquirido parte de su conocimiento de los descendientes de una olvidada civilización, tal como la tradicional civilización de la Atlántida o de Lemuria, continentes sumergidos por las aguas. Aun cuando la tradición relata que algunos sobrevivientes de esa catástrofe lograron llegar a otras tierras, como Egipto, y llevaron consigo la herencia de una gran sabiduría que ellos preservaron, no hay de esto ninguna constancia cronológica o arqueológica en Egipto.

El gran período de tiempo que duró la civilización egipcia y la diversidad de gente y pensamiento que la rigieron pudieron aparentemente, haber traído como resultado que alguien reconociera esta sabiduría de la olvidada civilización, o al menos que proclamara el hecho de que existió. De igual manera diríamos que aun cuando las enseñanzas y gnosis de las escuelas de misterios eran secretas, la existencia de tales escuelas, sin embargo, era generalmente conocida por toda la gente."

Buena tarde


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SHADY



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MensajeTema: Re: Las Pirámides de Egipto   Vie Jun 24, 2011 5:41 pm

Los Charlatanes y la Egiptología

(por el Prof. Egiptólogo Juan José Castillos)


El antiguo Egipto siempre ha fascinado al público, no sólo por el tamaño de los monumentos que nos ha legado, sino también por muchas otras razones, como por ejemplo, la reputación transmitida por muchos autores clásicos de ser un pueblo sabio, dotado de gran capacidad artística y por la curiosidad que suscita en nosotros su peculiar sistema de escritura.

Uno de los mayores lastres que ha debido soportar la egiptología desde su auspicioso comienzo como ciencia en 1831, cuando J. F. Champollion fue nombrado el primer profesor de esta disciplina en el Collège de France, poco antes de su muerte, ha sido la aparición periódica de charlatanes de uno u otro tipo quienes tratan de atraer la atención del público (y a la vez, ganar algo de dinero), infligiéndoles todo tipo de ideas extrañas, las que debemos admitir con cierta tristeza, resultan usualmente más interesantes para la imaginacion popular que las sobrias conclusiones de los investigadores serios.

Todo comenzó aparentemente con los antiguos griegos, quienes tal como Serge Sauneron señalara tan bien en uno de sus libros, interpretaron la reticencia de los egipcios de la época tardía que ellos conocieron, explicable por presentarse los griegos como gente inquisitiva y tan distinta de los pobladores del Valle del Nilo, como un estímulo a la especulación atribuyéndole a los antiguos egipcios logros fantásticos, mayores aún que la maravillosa aunque no tan exagerada, realidad.

La leyenda de Atlántida, el continente perdido, y de su avanzada civilización, nació y autores posteriores le asignaron un papel civilizador al establecerse colonos provenientes de esa región en Egipto, donde habrían sido responsables de las primeras tradiciones y logros allí, aportando lo que habrían recogido de su tierra hundida en el océano. Por supuesto que ningún investigador serio hoy acepta esta interpretación.

Hay gente que lamentablemente no comprende que este tipo de ideas que pretende quitarle a antiguos pueblos el derecho a su propio pasado, atribuyendo los cambios a la acción colonizadora de otros, implica una forma de racismo que reduce a esas comunidades al papel de pasivos receptores de la cultura y los logros tecnológicos de otros, deliberadamente ignorando toda la evidencia en contra de esas caprichosas especulaciones.

Los antiguos romanos, a pesar de un cierto menosprecio respecto al pueblo que habían conquistado tan fácilmente, al que Juvenal había inmortalizado como adoradores de las hortalizas comunes de los campos, mostrando así más su ignorancia que su talento satírico, no podían ignorar por otro lado los magníficos monumentos de Egipto que hablaban de una pasada grandeza y un tanto a pesar suyo aceptaban algunas de las historias relatadas por los griegos al tiempo que despertaban su interés las experiencias místicas de los habitantes del Valle del Nilo.

De este modo surgieron y se expandieron por todo el vasto imperio romano templos de divinidades egipcias, especialmente los consagrados al culto de la gran diosa Isis.

Cuando un manto de oscuridad cayó sobre el antiguo Egipto después que los emperadores cristianos de Roma prohibieron el uso del sistema jeroglífico de escritura y los sacerdotes paganos egipcios fueron perseguidos y expulsados hacia el sur, al Sudán actual, el terreno estaba fértil para el surgimiento de todo tipo de extrañas teorías sobre esta civilización.

Intentos místicos, tan elaborados como infructuosos, por traducir los jeroglíficos egipcios condujeron a la pérdida de prestigio académico de investigadores respetados hasta ese momento tales como A. Kircher y otros. Algunos escritores, basándose en la Biblia (o más bien, utilizándola indebidamente para sus propósitos), sostuvieron que monumentos como las pirámides habían sido graneros o según Piazzi Smyth, un símbolo de revelación divina y la expresión de cálculos matemáticos increíblemente precisos.

El hecho que Petrie, uno de los fundadores de la arqueología moderna, sorprendió a un seguidor de estas extrañas teorías serruchando un trozo de piedra dentro de la Gran Pirámide de Guiza para hacer que el monumento correspondiera a la teoría, no desalentó a los creyentes que hasta el día de hoy continúan escribiendo libro tras libro (a menudo éxitos de venta) sobre el tema.

El descubrimiento de la tumba de Tutankhamón en 1922, que deslumbró al mundo con sus historias de oro enterrado, misteriosas estatuas e inscripciones, y especialmente referentes a la momia del joven rey, trajo consigo una demanda popular de información sobre el hallazgo, cuanto más sensacional mejor, que periodistas inescrupulosos supieron explotar urdiendo toda clase de historias sobre maldiciones imaginarias y muertes inexplicables. También aquí, el hecho que el principal responsable del sacrilegio, Howard Carter, y muchos de sus más cercanos colaboradores, no sufrieron consecuencia alguna y vivieron largas y felices vidas, no desalentó a los seguidores del nuevo mito ni los disuadió en su intento de embaucar a sus lectores con relatos distorsionados y deliberadamente selectivos de los hechos relacionados con el descubrimiento de esta tumba.

Más recientemente, con la irrupción de la llamada "Nueva Era" o "New Age" y su ola asociada de múltiple irracionalidad, florecieron nuevamente algunas de las corrientes místicas tradicionales y otras nuevas tales como por ejemplo, la del llamado "Poder de las Pirámides". Según esta última, las pirámides de Egipto y la Gran Pirámide de Guiza principalmente, podrían generar de algún modo una forma de energía que permitiría conservar alimentos, afilar cuchillos y curar enfermedades. Por cierto lapso, millones de libros sobre el tema enriquecieron a algunos a pesar de que la Universidad de Guelph en Canadá, harta de las numerosas consultas y desafíos de los devotos del nuevo culto, llevó a cabo una serie de ensayos que demostraron la falta de veracidad de tales afirmaciones, lo que no pareció afectar significativamente la difusión mundial del mito.

No nos referiremos aquí a las historias verdaderamente fantásticas de hombrecillos verdes u otros extraterrestres manifestándose en el antiguo Egipto, a esfinges en Marte o a las teorías recientes que pretenden demostrar que las pirámides fueron construidas con material sintético en vez de piedra natural y relatos similares, pues pensamos que muy poca gente razonable los considera verosímiles.

Pensamos que el público debe ser advertido acerca de la engañosa popularidad de tales teorías, elaboradas por personas que no pudieron destacarse en el mundo académico y que recurren en su frustración al público, como si tal aclamación popular pudiera darles el reconocimiento que no pudieron lograr por otros medios más válidos. No es preciso ser muy perspicaz para deducir que los importantes ingresos producto de la venta de libros o de programas de televisión sobre sus teorías, pueden ser también una motivación que lleva a esos autores a jugar con la buena fe del público, presentándose como lo que no son.

Hoy en día, con el desarrollo acelerado de los medios de difusión masiva y de la necesidad consiguiente de elaborar historias amenas para contarle al público, ha aumentado el riesgo (y la tentación) de repetir las viejas teorías desacreditadas pero nunca totalmente descartadas, que estimulan la imaginación popular y entretienen, aunque en realidad juegan con el desconocimiento de la gente y, desinforman.

Los egiptólogos siempre han recibido muy bien las contribuciones a la arqueología egipcia de especialistas provenientes de otras ciencias y debido a la naturaleza cada vez más multidisciplinaria de nuestra disciplina, tales valiosos aportes han enriquecido mucho nuestro conocimiento ya que se trata de campos de estudio con los que los egiptólogos generalmente no están muy familiarizados.

Pero cuando doctores en medicina, ingenieros, químicos, arquitectos y muchos otros deciden especular por su cuenta, sin comprender que la historia y la arqueología tienen metodologías propias que deben ser respetadas, esta gente termina usualmente publicando teorías dudosas, cuando no decididamente inaceptables, en tanto que podrían haber hecho aportes útiles si hubieran trabajado en estrecho contacto con egiptólogos profesionales quienes hubieran señalado los errores o limitaciones conceptuales de sus puntos de vista, que ellos consideran "científicamente válidos". Cuando los egiptólogos casi unánimemente rechazan tales contribuciones, esta gente debería volver a estudiar con severidad sus resultados e interpretaciones antes de comenzar a escribir o hablar de "la estrechez mental de los académicos ortodoxos".

Del mismo modo que un egiptólogo procedería muy atrevidamente si penetrara en otras ciencias, ajenas a la suya, para anunciar dramáticos descubrimientos sin tener los estudios necesarios y sin consultar a los especialistas más destacados en ese campo de estudio a efectos de evitar cometer vergonzosos errores, profesionales de otras disciplinas deberían quizás actuar de la misma manera cautelosa y razonable cuando intentan hacer contribuciones a la Egiptología.

Es verdad que la egiptología, como otras disciplinas dentro de las ciencias humanas, necesita los recursos de generosos benefactores para poder cubrir los costos de sus proyectos cada vez más onerosos, y si no se halla algún tipo de participación para esos mecenas, tales recursos podrían agotarse. Pero hay otras maneras de insertar a aficionados en la promoción de los trabajos arqueológicos como por ejemplo, la difusión en los medios de comunicación de los trabajos y sus resultados, en la publicación de los hallazgos, en visitas guiadas a los yacimientos, etc., actividades que no implican ningún riesgo para la realización y la validez científica de los proyectos.

Pensamos también que es nuestro deber como egiptólogos, a pesar de estar ocupados en la enseñanza o en la investigación, salirle al paso a tales intentos y ofrecerle al público nuestros puntos de vista para que la gente pueda decidir con toda la evidencia a la vista. Pensamos asimismo que es el deber de los periodistas profesionales, responsables y bien intencionados, consultar a los especialistas antes de difundir noticias sobre teorías extrañas o acontecimientos misteriosos relacionados con el antiguo Egipto. No hay razón para que los periodistas no usen en este terreno los mismos criterios de información objetiva e imparcial que procuran emplear cuando difunden noticias sobre temas políticos o sociales contemporáneos. De esa forma el público saldrá beneficiado y muchos charlatanes podrán ser desenmascarados antes de que causen daño alguno.

No está demás recordar que todos los imponentes progresos en nuestro conocimiento sobre antiguas civilizaciones en los últimos cien años, se debe a los esfuerzos de investigadores pertenecientes a instituciones debidamente acreditadas, ya que ni uno sólo de esos avances se ha debido al aporte de los llamados "investigadores independientes". Si fuera por ellos, todavía estaríamos especulando sobre el significado de los jeroglíficos egipcios o sobre el origen y desarrollo de la civilización en las orillas del Nilo.

Los egiptólogos, entrenados exhaustivamente, profesionales serios que trabajan en instituciones académicas de sólida reputación, y que por medio del esfuerzo duro, honesto y anónimo ensanchan nuestros horizontes de conocimiento, a veces en el acierto, a veces en el error, pero como verdaderos hombres y mujeres de ciencia siempre procurando aprender de sus errores, trabajan sin descanso para avanzar en el esclarecimiento de los múltiples problemas que presenta el estudio del pasado.

Es nuestra convicción que el público (y quienes reclaman para sí la responsabilidad de informar) estarían mejor encaminados si los consultan antes de difundir y aceptar sin discusión hechos o ideas dudosas que en vez de esclarecer, confunden y oscurecen la realidad.

Prof. Juan J. Castillos





APROPIACIONES INDEBIDAS DEL PASADO

"Una de las cosas fascinantes de la arqueología es que cada año otro grupo o individuo sin entrenamiento o conocimiento crítico de esta disciplina, se siente autorizado a emitir opiniones que llegan a programas populares de la televisión pero escandalizan y desalientan a los arqueólogos profesionales. Nosotros ni soñaríamos en marchar hacia terrenos como los de la ingeniería o la neurocirugía y manifestar haber hallado la solución a problemas que desconciertan a quienes investigan en esas disciplinas. Libros sobre continentes perdidos, sobre la Atlántida, sobre la adoración prehistórica de diosas, llegan a mucho mayor número de personas que nada de lo publicado por los arqueólogos profesionales. El pasado resulta así apropiado, nos guste o no, y deberíamos movilizarnos en favor de la racionalidad y de lo que sabemos y podemos demostrar sobre el pasado".
Robert Chapman, "Archaeologies of complexity", London, 2003, 9.



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MensajeTema: Re: Las Pirámides de Egipto   Sáb Jun 25, 2011 1:49 am

SHADY escribió:
Los Charlatanes y la Egiptología

(por el Prof. Egiptólogo Juan José Castillos)


El antiguo Egipto siempre ha fascinado al público, no sólo por el tamaño de los monumentos que nos ha legado, sino también por muchas otras razones, como por ejemplo, la reputación transmitida por muchos autores clásicos de ser un pueblo sabio, dotado de gran capacidad artística y por la curiosidad que suscita en nosotros su peculiar sistema de escritura.

Uno de los mayores lastres que ha debido soportar la egiptología desde su auspicioso comienzo como ciencia en 1831, cuando J. F. Champollion fue nombrado el primer profesor de esta disciplina en el Collège de France, poco antes de su muerte, ha sido la aparición periódica de charlatanes de uno u otro tipo quienes tratan de atraer la atención del público (y a la vez, ganar algo de dinero), infligiéndoles todo tipo de ideas extrañas, las que debemos admitir con cierta tristeza, resultan usualmente más interesantes para la imaginacion popular que las sobrias conclusiones de los investigadores serios.

Todo comenzó aparentemente con los antiguos griegos, quienes tal como Serge Sauneron señalara tan bien en uno de sus libros, interpretaron la reticencia de los egipcios de la época tardía que ellos conocieron, explicable por presentarse los griegos como gente inquisitiva y tan distinta de los pobladores del Valle del Nilo, como un estímulo a la especulación atribuyéndole a los antiguos egipcios logros fantásticos, mayores aún que la maravillosa aunque no tan exagerada, realidad.

La leyenda de Atlántida, el continente perdido, y de su avanzada civilización, nació y autores posteriores le asignaron un papel civilizador al establecerse colonos provenientes de esa región en Egipto, donde habrían sido responsables de las primeras tradiciones y logros allí, aportando lo que habrían recogido de su tierra hundida en el océano. Por supuesto que ningún investigador serio hoy acepta esta interpretación.

Hay gente que lamentablemente no comprende que este tipo de ideas que pretende quitarle a antiguos pueblos el derecho a su propio pasado, atribuyendo los cambios a la acción colonizadora de otros, implica una forma de racismo que reduce a esas comunidades al papel de pasivos receptores de la cultura y los logros tecnológicos de otros, deliberadamente ignorando toda la evidencia en contra de esas caprichosas especulaciones.

Los antiguos romanos, a pesar de un cierto menosprecio respecto al pueblo que habían conquistado tan fácilmente, al que Juvenal había inmortalizado como adoradores de las hortalizas comunes de los campos, mostrando así más su ignorancia que su talento satírico, no podían ignorar por otro lado los magníficos monumentos de Egipto que hablaban de una pasada grandeza y un tanto a pesar suyo aceptaban algunas de las historias relatadas por los griegos al tiempo que despertaban su interés las experiencias místicas de los habitantes del Valle del Nilo.

De este modo surgieron y se expandieron por todo el vasto imperio romano templos de divinidades egipcias, especialmente los consagrados al culto de la gran diosa Isis.

Cuando un manto de oscuridad cayó sobre el antiguo Egipto después que los emperadores cristianos de Roma prohibieron el uso del sistema jeroglífico de escritura y los sacerdotes paganos egipcios fueron perseguidos y expulsados hacia el sur, al Sudán actual, el terreno estaba fértil para el surgimiento de todo tipo de extrañas teorías sobre esta civilización.

Intentos místicos, tan elaborados como infructuosos, por traducir los jeroglíficos egipcios condujeron a la pérdida de prestigio académico de investigadores respetados hasta ese momento tales como A. Kircher y otros. Algunos escritores, basándose en la Biblia (o más bien, utilizándola indebidamente para sus propósitos), sostuvieron que monumentos como las pirámides habían sido graneros o según Piazzi Smyth, un símbolo de revelación divina y la expresión de cálculos matemáticos increíblemente precisos.

El hecho que Petrie, uno de los fundadores de la arqueología moderna, sorprendió a un seguidor de estas extrañas teorías serruchando un trozo de piedra dentro de la Gran Pirámide de Guiza para hacer que el monumento correspondiera a la teoría, no desalentó a los creyentes que hasta el día de hoy continúan escribiendo libro tras libro (a menudo éxitos de venta) sobre el tema.

El descubrimiento de la tumba de Tutankhamón en 1922, que deslumbró al mundo con sus historias de oro enterrado, misteriosas estatuas e inscripciones, y especialmente referentes a la momia del joven rey, trajo consigo una demanda popular de información sobre el hallazgo, cuanto más sensacional mejor, que periodistas inescrupulosos supieron explotar urdiendo toda clase de historias sobre maldiciones imaginarias y muertes inexplicables. También aquí, el hecho que el principal responsable del sacrilegio, Howard Carter, y muchos de sus más cercanos colaboradores, no sufrieron consecuencia alguna y vivieron largas y felices vidas, no desalentó a los seguidores del nuevo mito ni los disuadió en su intento de embaucar a sus lectores con relatos distorsionados y deliberadamente selectivos de los hechos relacionados con el descubrimiento de esta tumba.

Más recientemente, con la irrupción de la llamada "Nueva Era" o "New Age" y su ola asociada de múltiple irracionalidad, florecieron nuevamente algunas de las corrientes místicas tradicionales y otras nuevas tales como por ejemplo, la del llamado "Poder de las Pirámides". Según esta última, las pirámides de Egipto y la Gran Pirámide de Guiza principalmente, podrían generar de algún modo una forma de energía que permitiría conservar alimentos, afilar cuchillos y curar enfermedades. Por cierto lapso, millones de libros sobre el tema enriquecieron a algunos a pesar de que la Universidad de Guelph en Canadá, harta de las numerosas consultas y desafíos de los devotos del nuevo culto, llevó a cabo una serie de ensayos que demostraron la falta de veracidad de tales afirmaciones, lo que no pareció afectar significativamente la difusión mundial del mito.

No nos referiremos aquí a las historias verdaderamente fantásticas de hombrecillos verdes u otros extraterrestres manifestándose en el antiguo Egipto, a esfinges en Marte o a las teorías recientes que pretenden demostrar que las pirámides fueron construidas con material sintético en vez de piedra natural y relatos similares, pues pensamos que muy poca gente razonable los considera verosímiles.

Pensamos que el público debe ser advertido acerca de la engañosa popularidad de tales teorías, elaboradas por personas que no pudieron destacarse en el mundo académico y que recurren en su frustración al público, como si tal aclamación popular pudiera darles el reconocimiento que no pudieron lograr por otros medios más válidos. No es preciso ser muy perspicaz para deducir que los importantes ingresos producto de la venta de libros o de programas de televisión sobre sus teorías, pueden ser también una motivación que lleva a esos autores a jugar con la buena fe del público, presentándose como lo que no son.

Hoy en día, con el desarrollo acelerado de los medios de difusión masiva y de la necesidad consiguiente de elaborar historias amenas para contarle al público, ha aumentado el riesgo (y la tentación) de repetir las viejas teorías desacreditadas pero nunca totalmente descartadas, que estimulan la imaginación popular y entretienen, aunque en realidad juegan con el desconocimiento de la gente y, desinforman.

Los egiptólogos siempre han recibido muy bien las contribuciones a la arqueología egipcia de especialistas provenientes de otras ciencias y debido a la naturaleza cada vez más multidisciplinaria de nuestra disciplina, tales valiosos aportes han enriquecido mucho nuestro conocimiento ya que se trata de campos de estudio con los que los egiptólogos generalmente no están muy familiarizados.

Pero cuando doctores en medicina, ingenieros, químicos, arquitectos y muchos otros deciden especular por su cuenta, sin comprender que la historia y la arqueología tienen metodologías propias que deben ser respetadas, esta gente termina usualmente publicando teorías dudosas, cuando no decididamente inaceptables, en tanto que podrían haber hecho aportes útiles si hubieran trabajado en estrecho contacto con egiptólogos profesionales quienes hubieran señalado los errores o limitaciones conceptuales de sus puntos de vista, que ellos consideran "científicamente válidos". Cuando los egiptólogos casi unánimemente rechazan tales contribuciones, esta gente debería volver a estudiar con severidad sus resultados e interpretaciones antes de comenzar a escribir o hablar de "la estrechez mental de los académicos ortodoxos".

Del mismo modo que un egiptólogo procedería muy atrevidamente si penetrara en otras ciencias, ajenas a la suya, para anunciar dramáticos descubrimientos sin tener los estudios necesarios y sin consultar a los especialistas más destacados en ese campo de estudio a efectos de evitar cometer vergonzosos errores, profesionales de otras disciplinas deberían quizás actuar de la misma manera cautelosa y razonable cuando intentan hacer contribuciones a la Egiptología.

Es verdad que la egiptología, como otras disciplinas dentro de las ciencias humanas, necesita los recursos de generosos benefactores para poder cubrir los costos de sus proyectos cada vez más onerosos, y si no se halla algún tipo de participación para esos mecenas, tales recursos podrían agotarse. Pero hay otras maneras de insertar a aficionados en la promoción de los trabajos arqueológicos como por ejemplo, la difusión en los medios de comunicación de los trabajos y sus resultados, en la publicación de los hallazgos, en visitas guiadas a los yacimientos, etc., actividades que no implican ningún riesgo para la realización y la validez científica de los proyectos.

Pensamos también que es nuestro deber como egiptólogos, a pesar de estar ocupados en la enseñanza o en la investigación, salirle al paso a tales intentos y ofrecerle al público nuestros puntos de vista para que la gente pueda decidir con toda la evidencia a la vista. Pensamos asimismo que es el deber de los periodistas profesionales, responsables y bien intencionados, consultar a los especialistas antes de difundir noticias sobre teorías extrañas o acontecimientos misteriosos relacionados con el antiguo Egipto. No hay razón para que los periodistas no usen en este terreno los mismos criterios de información objetiva e imparcial que procuran emplear cuando difunden noticias sobre temas políticos o sociales contemporáneos. De esa forma el público saldrá beneficiado y muchos charlatanes podrán ser desenmascarados antes de que causen daño alguno.

No está demás recordar que todos los imponentes progresos en nuestro conocimiento sobre antiguas civilizaciones en los últimos cien años, se debe a los esfuerzos de investigadores pertenecientes a instituciones debidamente acreditadas, ya que ni uno sólo de esos avances se ha debido al aporte de los llamados "investigadores independientes". Si fuera por ellos, todavía estaríamos especulando sobre el significado de los jeroglíficos egipcios o sobre el origen y desarrollo de la civilización en las orillas del Nilo.

Los egiptólogos, entrenados exhaustivamente, profesionales serios que trabajan en instituciones académicas de sólida reputación, y que por medio del esfuerzo duro, honesto y anónimo ensanchan nuestros horizontes de conocimiento, a veces en el acierto, a veces en el error, pero como verdaderos hombres y mujeres de ciencia siempre procurando aprender de sus errores, trabajan sin descanso para avanzar en el esclarecimiento de los múltiples problemas que presenta el estudio del pasado.

Es nuestra convicción que el público (y quienes reclaman para sí la responsabilidad de informar) estarían mejor encaminados si los consultan antes de difundir y aceptar sin discusión hechos o ideas dudosas que en vez de esclarecer, confunden y oscurecen la realidad.

Prof. Juan J. Castillos





APROPIACIONES INDEBIDAS DEL PASADO

"Una de las cosas fascinantes de la arqueología es que cada año otro grupo o individuo sin entrenamiento o conocimiento crítico de esta disciplina, se siente autorizado a emitir opiniones que llegan a programas populares de la televisión pero escandalizan y desalientan a los arqueólogos profesionales. Nosotros ni soñaríamos en marchar hacia terrenos como los de la ingeniería o la neurocirugía y manifestar haber hallado la solución a problemas que desconciertan a quienes investigan en esas disciplinas. Libros sobre continentes perdidos, sobre la Atlántida, sobre la adoración prehistórica de diosas, llegan a mucho mayor número de personas que nada de lo publicado por los arqueólogos profesionales. El pasado resulta así apropiado, nos guste o no, y deberíamos movilizarnos en favor de la racionalidad y de lo que sabemos y podemos demostrar sobre el pasado".
Robert Chapman, "Archaeologies of complexity", London, 2003, 9.




excelente artículo!!
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MensajeTema: Re: Las Pirámides de Egipto   Hoy a las 11:58 am

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